Foto: Stage De Reven

Redacción: Arturo Roti

 

La noche del martes 13 de abril se tiñó de sinfonía, potencia y pasión en el Showcenter Complex de Monterrey, con el regreso de la banda neerlandesa Epica a tierras regias como parte de la gira de presentación de su más reciente producción Aspiral. Desde temprano, los fans comenzaron a congregarse, y a las 8:00 en punto, el grupo mexicano SheNo More con su metal activista encendió la mecha.

Foto: Stage De Reven

Con un set contundente de 40 minutos, la banda mexiquenseno solo calentó motores, sino que logró conectar genuinamente con el público. Los temas “Run Away”, “BurnIt All” y “Resurgir” destacaron en una presentación intensa, donde brilló con luz propia la poderosa voz de Mariana Cassaigne, cargada de intención y fuerza, mientras que FerG. Merino desgarró el aire con unos solos afilados y llenos de rabia. La banda fue recibida con entusiasmo y aplausos sinceros que coronaron una intervención que dejó los ánimos a punto para el acto principal.

 

A las 9:00 pm, las luces bajaron y el clamor del público anunció lo inevitable. En medio de visuales épicos y una atmósfera envolvente, surgieron en escena Mark Jansen, Isaac Delahaye, Rob Van der Loo, Coen Janssen, Ariën van Weesenbeek y, al centro, la inconfundible Simone Simons, para abrir la velada con “Cross the Divide”, tema incluido en su reciente producción Aspiral. El arranque fue una declaración de principios: Epica está en un punto de madurez sonora que se traduce en precisión, energía y emotividad.

Foto: Stage De Reven

Simone saludó al público en un impecable español: “¡Hola, Monterrey! ” —desatando una ovación de los asistentes al recinto—​ para luego continuar con  “Menace of Vanity”, del lejano pero influyente The Divine Conspiracy. Le siguió un viaje aún más atrás en el tiempo con “The LastCrusade”, conectando con aquellos fans que han seguido a la banda desde sus inicios.

 

El repertorio tejió un vaivén emocional entre lo nuevo y lo clásico. Sonó “T.I.M.E.” y luego el monumental “Kingdomof Heaven”, una pieza extensa y compleja donde la voz de Simone —una soprano lírica que transmite tanto dulzura como fuerza— se entrelazó mágicamente con los guturales de Mark Jansen, generando ese contraste brutal y hermoso que caracteriza a Epica.

Foto: Stage De Reven

La segunda mitad del concierto trajo joyas como “The Skeleton Key” y “Arcana”, hasta llegar a uno de los momentos más esperados de la noche: “Sensorium”, que se fundió sin pausas con “Cry for the Moon”. Esta última fue coreada a una sola voz por los asistentes, al tiempo que en el recinto se desató el primer intento de mosh pit, como si la energía no cupiera en los cuerpos.

 

“Aspiral”, tema que da nombre al nuevo álbum, preparó el terreno para un cierre potente con “Design Your Universe”, otra de esas canciones que se sienten más que se escuchan, cargada de mensaje, de introspección y de poder.

 

Tras un breve encore, Epica regresó para darlo todo con “Fight to Survive” y la explosiva “Beyond the Matrix”, que encendió ahora sí un verdadero mosh pit y un intenso wall of death que sacudió al Showcenter. La audiencia brincaba, cantaba, gritaba, en una catarsis colectiva que unía a todos bajo la misma bandera: la del metal sinfónico y emocional de Epica.

Foto: Stage De Reven

La despedida llegó con “Consign to Oblivion”, un cierre grandioso y emotivo que dejó al público extenuado pero feliz, con sonrisas, abrazos, y la certeza de haber sido parte de otra noche inolvidable en Monterrey.

 

Porque sí, lo que vivimos fue más que un concierto: fue una comunión entre banda y público, entre poder y melodía, entre técnica y emoción. Una noche verdaderamente épica.

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