Monterrey, Nuevo León – La noche del sábado 24 de mayo quedará grabada en la memoria de los regios como una explosión de ritmos latinos que hizo vibrar la explanada del Estadio de los Sultanes. Los legendarios grupos Proyecto Uno e Ilegales, junto al inigualable Elvis Crespo, ofrecieron un concierto inolvidable que puso a bailar a miles de asistentes bajo el cielo estrellado de Monterrey.
La Wanna Fiesta comenzó con la energía contagiosa de Proyecto Uno. El grupo que marcó una época con su fusión de rap y ritmos caribeños tomó el escenario con fuerza, desatando la euforia del público desde el primer acorde. Clásicos como “Está pega’o”, la siempre coreada “Colegiala”, el éxito noventero “Another Night” y “25 horas” fueron coreados a todo pulmón por un público nostálgico pero igualmente entregado a la frescura de su sonido.

El fundador de la agrupación, Nelso Zapata, visiblemente emocionado, compartió con el público el origen de este icónico proyecto. “Este proyecto nació en 1989, año en el que papá Dios me iluminó para fundar este proyecto, juntos hemos dado la vuelta al mundo”, expresó Zapata antes de interpretar el emblemático tema “Latinos”, que resonó con fuerza en la explanada. El clímax de su presentación llegó con el inconfundible ritmo de “Tiburón”, dejando al público listo para más.
La noche continuó subiendo de temperatura con la llegada de Ilegales. La banda liderada por Vladimir Dotel no se guardó nada y desde el inicio desató una descarga de éxitos que hicieron vibrar a los presentes. Temas como “El taqui taqui”, “Cómo un trueno”, “A que te pongo”, “Sueño contigo”, “La morena” y, curiosamente, otra versión de “El tiburón”, mantuvieron la energía en lo alto.

En un momento emotivo de la noche, Dotel recordó a un dúo que dejó huella en la música latina. “Recordaremos un grupo que ya no está con nosotros, Sandy y Papo, cantemos muy fuerte”, dijo antes de que los primeros acordes de “Bueno pa’ gozar” inundaran el recinto, generando una ola de nostalgia y alegría entre los asistentes.
El broche de oro de esta noche espectacular lo puso el astro boricua Elvis Crespo. Con su carisma arrollador, Crespo tomó el escenario y saludó a su ferviente público regiomontano con su particular estilo: “¡Buenas noches Monterrey!, esta noche se la van a pasar chimba, van a bailar como solo ustedes saben”, exclamó, desatando una ovación ensordecedora.

Y vaya que cumplió su promesa. El rey del merengue hizo gala de su extenso repertorio de éxitos, interpretando canciones que han marcado generaciones como “Tu sonrisa”, la romántica “Tatuajes”, la dulce “Besos de coral”, la pegadiza “Píntame”, el sensual ritmo de “Pegaito y suave” y la explosiva “Azukita”, cada una coreada y bailada con pasión por el público.
El cierre de la velada no podía ser otro que con su icónico tema “Suavemente”, que convirtió la explanada de los Sultanes en una pista de baile gigante, sellando una noche mágica llena de ritmo, sabor y recuerdos imborrables para los miles de fanáticos que se dieron cita para disfrutar de estos tres grandes exponentes de la música latina. Monterrey vibró, bailó y cantó, demostrando una vez más su amor por los ritmos que encienden el alma.






