Redacción: Abraham Chávez
La noche de ayer, 19 de Junio de 2025, el Showcenter Complex en Monterrey se tiñó de melancolía vibrante gracias a la llegada del Lament Tour 2025 de Lacrimosa. Desde el momento en que se apagaron las luces, la atmósfera se transformó en un espacio emocionalmente denso, anticipando un viaje musical épico.
Los primeros acordes de “Avalon” dieron paso a una travesía sonora cargada de intensidad. En el centro del escenario, Tilo Wolff y Anne Nurmi hicieron su aparición con una presencia magnética y una química discreta pero innegable. Tilo alternaba entre el piano y la guitarra con una entrega apasionada, mientras Anne tejía atmósferas envolventes desde los teclados, acompañando con su voz. Juntos, representan el corazón palpitante de Lacrimosa, una dupla que ha sabido transformarse con el tiempo sin perder su esencia, cautivando a una audiencia completamente entregada.

La banda tomó vuelo con clásicos como “Schakal”, y “Celebrate the Darkness”, desatando a las primeras ovaciones. El público respondió coreando cada línea, generando una conexión indivisible. En pasajes íntimos, la voz grave de Tilo dominó medio tiempo antes de escalar dramáticamente al coro en “Liebe über Leben”, mientras Anne aportaba sus armonías en contrapunto, creando una belleza oscura cargada de emoción.

Tras los primeros éxitos llegó la esperada muestra del nuevo repertorio. Sonaron canciones como “Du bist alles was ich will”, uno de los sencillos avanzados del álbum Lament, y una lograda versión de la pieza que da nombre a la gira: “Lament”. La combinación de lo clásico con lo nuevo comprobó que Lacrimosa sigue reinventándose sin perder su esencia. El setlist incluyó también joyas como “Ich verlasse heut’ dein Herz”, “Der Morgen danach” y “Stolzes Herz”,este último generando un salto coral del público y un escalofrío emocional compartido.

El primer encore arrancó con “Lichtgestalt”, donde el coro creció en masa, y cerró con la intensísima “Durch Nacht und Flut” y una demoledora “Copycat”, que dejaron al público exhausto pero eufórico. Fueron casi tres horas de pasión, oficio y comunión.

Lacrimosa volvió a Monterrey para regalar una noche oscura, hermosa y memorable. Tilo Wolff y Anne Nurmilideraron un espectáculo que balanceó melancolía sinfónica con potencia oscura, haciendo brillar su nuevo material sin perder la conexión con el pasado. Una experiencia dedicada tanto a fans de antaño como a quienes descubren su universo gótico por primera vez.






