Fotografo: @pabloshoot

Redacción: Arturo Roti

 

El logotipo de Stryper en amarillo luminoso en medio de la oscuridad. Así comenzó la noche del 11 de julio en el Escenario GNP Seguros de Monterrey, cuando Stryper—los inconfundibles guerreros del metal cristiano—subieron al escenario puntuales a las 9:30 de la noche, vestidos, como dicta la tradición, de negro y amarillo, desatando los primeros gritos de un público que llevaba 3 años esperando verlos de nuevo (o por primera vez).

 

Con 40 años de trayectoria a cuestas, los californianos iniciaron esta gira de aniversario con toda la energía que los caracteriza. El arranque fue demoledor con “In God WeTrust”, tema que da nombre a su clásico disco de 1988. Sin pausa alguna, continuaron con “Revelation”, del potente No More Hell To Pay (2013), mostrando que su mensaje y su metal siguen tan firmes como el primer día.

Fotografo: @pabloshoot

Entre guitarras afiladas y voces afiladas aún más, Michael Sweet, sonriente y con dominio absoluto del escenario, se dirigió al público por primera vez. Después de lanzar algunas biblias al aire—como lo hiciera en los ochenta—preguntó en tono divertido quiénes los veían por primera vez. Bromeó sobre los peinados imposibles de aquellos años y agradeció la paciencia del público mexicano por estar siempre ahí apoyándolos.

Sweet, además de cantar con una fuerza y donde el tiempo ya hace mella, tuvo que encargarse también de muchos de los solos de guitarra, en ausencia del legendario Oz Fox, quien se encuentra en recuperación. Su lugar fue ocupado por el experimentado Howie Simon, quien cumplió con creces. Robert Sweet, como es su estilo, tocó su batería de perfil, como si dirigiera su mirada a cada alma en el recinto, y el bajista Perry Richardson se mantuvo firme, sosteniendo con precisión y potencia las bases rítmicas de la noche.

Fotografo: @pabloshoot

La “evangelización metálica”—si se le puede llamar así a esta experiencia espiritual a 110 decibeles—continuó con una de sus canciones más emblemáticas: “Calling On You”. Michael dejó que fuera la gente quien cantara la primera estrofa y Monterrey respondió como un verdadero coro de ángeles. Le siguió la infaltable “Free”, ambas del icónico To Hell With The Devil (1986), generando un mar de voces entregadas y cabezas que se mecían, no por la furia del infierno, sino por un fuego divino.

 

Uno de los momentos más especiales fue “All For One”, de su disco Against The Law (1990), álbum que en su tiempo fue muy criticado por su sonido más secular. Pero esta noche, esa canción sonó impecable y poderosa, redimida por los años. Después llegó “Always There For You”, y el recinto se convirtió en un templo lleno de luz y esperanza. Gente de todas las edades, muchos con lágrimas contenidas, coreaban y abrazaban. Fue un momento profundamente emotivo.

Fotografo: @pabloshoot

Sin olvidar su etapa reciente, Stryper continuó con una trilogía moderna: “Divider” (Even the Devil Believes, 2020), “No Rest for the Wicked” (The Final Battle, 2022) y “No More Hell to Pay”, título que ha definido su renacer en la última década. Todas fueron recibidas con entusiasmo, demostrando que el metal de Stryper no vive solo de nostalgia.

 

La misa del metal celestial siguió con “More Than a Man”, del To Hell With The Devil, otra joya de los ochenta que volvió a prender a los fieles del metal. Siguieron con “The Valley” (God Damn Evil, 2018), y la monumental “Yahweh”, del disco Fallen (2015), una pieza épica con tintes casi bíblicos, que llenó de solemnidad y fuerza el recinto.

Fotografo: @pabloshoot

Y como el cierre de una buena epístola, llegaron los himnos que marcaron su debut en los ochenta: “Surrender” y “Soldiers Under Command”, dos temas que aún tienen la capacidad de incendiar los corazones de quienes los escucharon en cassette, en vinil o por primera vez esa noche.

 

La banda abandonó el escenario por unos instantes, solo para regresar al grito de “¡Oee, Oee, Oee,  Oee Stryper, Stryper!” y cerrar con un encore de dos canciones perfectas: “SingAlong Song”, donde el público volvió a tomar la voz principal, y finalmente, el clásico absoluto: “To Hell WithThe Devil”, ese tema que desafía al mal a gritos, a riffs, y con el poder de un mensaje claro: hay otra forma de rockear.

Fotografo: @pabloshoot

Fue una noche cargada de fuerza, pero también de fe. De estruendo, pero también de luz. Un encuentro entre generaciones, entre lo terrenal y lo divino. Y cuando el último acorde se desvaneció, cuando los músicos alzaron las manos al cielo y el logo de Stryper volvió a brillar en las pantallas, todos salimos del Escenario GNP Seguros con la bendición  de Michael Sweet… pero también con los oídos zumbando de puro gozo.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here