Fotografo: Elena Aranda

La noche del 18 de julio, la Arena Monterrey fue testigo de un estallido de energía, nostalgia y actitud rockera con el esperado regreso de Alejandra Guzmán, quien llegó con su tour “Brilla” a un recinto completamente lleno. Sí, sold out, porque en Monterrey, a La Guzmán se le quiere y se le corea con alma.

A las 9:20 p.m., las luces bajaron y los gritos subieron. Alejandra saludó con cariño a sus cuatro coristas —quienes también se lucieron como bailarinas— y sin perder el ritmo, se subió a una escenografía con forma de Mustang para arrancar con “La Plaga”, calentando motores (literal) y marcando el tono rebelde de la noche.

Fotografo: Elena Aranda

Setentera y poderosa

Vestida con un outfit negro con detalles amarillos, muy al estilo de los años 70, Guzmán hizo vibrar el escenario con clásicos como “Luz de Luna” y “Reina de Corazones”, acompañada por un público que no se quedó ni un segundo sentado.

“Hoy nos volvemos a encontrar, Monterrey. Nos vamos a volver a amar, que es lo único que debemos venir a hacer”, soltó antes de cantar “Volverte a Amar”, en una de las frases más emotivas de la noche.

Más adelante, cambió de look por un vestido negro con holanes y soltó con picardía:
“Estaban diciendo que había recaído, que soy el demonio… pero ya saben, la hierba mala nunca muere”, dijo antes de prender fuego al escenario con “Mala Hierba”.

Fotografo: Elena Aranda

Rock, emociones y un show en dos pisos

El escenario, de dos niveles y con estructuras metálicas, lucía imponente. En la parte alta, su banda la rompía, y fue ahí donde, acompañada por su pianista, Guzmán interpretó una versión poderosa de “Rosas Rojas”.

“El show siempre debe de continuar, eso me lo dijo mi mamá, y siempre la llevo en el corazón. Es como un diamante, y para mí, es inmortal”, confesó con el corazón en la mano, justo antes de cantar “Día de Suerte”, donde cerró gritando: “¡Te amo Monterrey, eres chingón!”

Fotografo: Elena Aranda

Guitarra, errores y actitud

Con la guitarra en mano, subió al segundo piso junto al baterista para “Un grito en la noche”. Tan metida estaba, que se le fue un poco la letra, y entre risas solo dijo: “¡Uquela!”.

El ritmo no paró con “Diablo”, que dio pie a un tremendo solo de batería. Luego regresó con un traje dorado brillantepara prender aún más la noche con “Loca”, y ahí fue cuando soltó:

“¡Ahora sí ya llegó la ruleta rusa! Qué bonito es ser mujer y poder enseñar las piernas”, provocando carcajadas y aplausos.

Fotografo: Elena Aranda

Orgullo, amor propio y cierre explosivo

El momento épico llegó con “Eternamente Bella”, que puso a todos de pie mientras Guzmán ondeaba con orgullo una bandera LGBT+, en un gesto de amor y apoyo que hizo retumbar la Arena.

“Gracias por tantos gritos. Esto es lo que me hace venir. A veces hacen tanto rollo por algo natural, pero sigo siendo yo, y lo importante es que crean en mí. Si quieres hacer felices a los demás, ni tú vas a ser feliz. Tengan cuidado con el corazón, porque lo demás se quita”, dijo justo antes de lanzar “Cuidado con el Corazón” en un bloque acústico que incluyó también “Libre” y “Yo te Esperaba”.

Desde dentro de un diamante gigante, apareció una vez más con un enterizo de encaje negro para interpretar “Mi Peor Error”, ya con el público completamente rendido a sus pies.

Y como buena rockstar, guardó lo mejor para el final. Con éxitos como “Güera” y “Míralo, Míralo”, subió a una grúa en donde venían sus iniciales , la cantante tenía en la mano   un abanico de plumas blancas y negras mientras una lluvia de papeles plateados y un show de láseres creaban una escena digna del cierre de un festival.

Pero… ¡sorpresa! No era el final.

Alejandra volvió una vez más para cerrar la noche con “Hacer el Amor con Otro”, dejando claro que su brillo no se apaga y que su lugar en el corazón de Monterrey está más que asegurado.

Una noche intensa, íntima y explosiva. Alejandra Guzmán no solo brilló, incendió la Arena Monterrey.

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