
Redacción: Linda Esparza
Monterrey, N.L. 3 de septiembre de 2025.
La Arena Monterrey fue testigo de una noche inolvidable cuando Mora se presentó con su Lo Mismo de la Otra Vez Tour ante un sold out con más de 9 mil personas. El artista boricua ofreció un espectáculo de primera, con pantallas gigantes, lásers y un escenario que evocaba una casa, envolviendo a sus seguidores desde el primer instante.
El concierto inició a las 9:30 p.m., y tras la introducción, la multitud no tardó en estallar al grito de “¡Mora Mora!”. La segunda canción de la noche, Bandida, encendió de inmediato a la audiencia, y al terminar, Mora abrió el micrófono para retar a los regios:
“Monterrey, casa llena hoy… ¿ustedes creen que tengan más energía que en Ciudad de México? Vamos a ponerlos a prueba, ¿está bien?”.
La respuesta fue un rugido que hizo temblar el recinto.
Visiblemente emocionado de ver la arena repleta, Mora continuó con una tercera canción acompañado de bailarinas y efectos de fuego, reafirmando que se encuentra en la cima de su carrera. Momentos como Modelito marcaron la velada: un intro con luces rojas y escenografía que simulaba un cuarto dio paso a la explosión de la canción, coreada de principio a fin por Monterrey, que incluso la entonó a capela. Mora, conmovido, levantó su vaso y brindó con el público: “¡Salud!”.

El viaje musical incluyó Domingo de Bote, APA y Como has estau?, para luego sorprender con un bloque acústico en el que Mora apareció elevado en un rectángulo, interpretando Habilidad. La atmósfera íntima continuó con Donde se aprende a querer, Reina y Pasajero, antes de devolver la intensidad con su característico reguetón.
Tras un cambio de vestuario —pantalón rojo y negro con camiseta negra—, Mora se mostró aún más cercano. “¿Cuántos han llorado?”, preguntó antes de desatar la emotiva 7 Lágrimas. La ovación fue inmediata, y se multiplicó con Escalofríos e Inocente, que hicieron cantar y vibrar a toda la arena.

La recta final estuvo cargada de clásicos que el público esperaba con ansias: Las 512 convirtió la Arena Monterrey en una fiesta colectiva; Volando y Tuyo iluminaron el recinto con miles de celulares al aire; y Polaris encendió nuevamente la euforia. En un gesto que arrancó gritos de cariño, Mora bajó del escenario para saludar a sus fans en cancha, mostrando la complicidad que lo une con ellos.

Antes del cierre, pidió la última entrega de energía con Memorias, haciendo brincar a toda la arena, y finalmente, sale al escenario con la camiseta de la selección de México con el número 512, puso el broche de oro con Detrás de tu alma, que arrancó con un intro de guitarra que erizó la piel de los asistentes.
Fueron casi dos horas y media donde Mora no solo entregó un concierto impecable, sino que también dejó claro que Monterrey es una de sus plazas más fuertes, llevándose consigo una noche que quedará grabada tanto en él como en su público.






