Cortesía : Ocesa / Fer Vega

Redacción: Elena Aranda

Monterrey volvió a rendirse ante el carisma y la energía de Chayanne. Pasadas las 9:00 de la noche, las luces del Estadio Banorte se apagaron para dar inicio a una velada esperada por más de medio año. Sin lluvia que interrumpiera, con clima perfecto y un ambiente de fiesta, el cantante puertorriqueño salió impecablemente vestido de negro y con la sonrisa que lo caracteriza, arrancando con el tema que da nombre a su tour: “Bailemos Otra Vez”.

Cortesía : Ocesa / Fer Vega

Los primeros acordes bastaron para encender al público, que se entregó con gritos, aplausos y celulares en alto. La energía subió aún más con “Salomé” y “Boom Boom”, logrando que el recinto se transformara en una pista de baile masiva.

“¡Buenas noches, mi gente bonita!”, saludó con entusiasmo. “Es un gusto estar con todos ustedes aquí en Monterrey. Todo lo que ven en este escenario está hecho con muchísimo amor y cariño. Como siempre les digo: esta noche ustedes mandan, yo obedezco”.

Cortesía : Ocesa / Fer Vega

El setlist fue un viaje musical cuidadosamente equilibrado: del romanticismo de “El Centro de Mi Corazón” y “Atado a Tu Amor” —coreada a todo pulmón— a la energía desbordante de “Provócame” y “Baila, Baila”. En cada tema, Chayanne combinó sensualidad, contacto visual, besos al aire y coreografías que demostraron por qué sigue siendo un ícono indiscutible.

Cortesía : Ocesa / Fer Vega

La complicidad con su público fue constante. En uno de los momentos más emotivos, el artista bajó del escenario para saludar a algunas afortunadas fans, provocando una ola de gritos. Más adelante, entre risas, bromeó con su edad: “No importan los años que se tengan, lo importante es cómo se sientan. Mientras el esqueleto se mueva, estamos bien”.

Durante dos horas que parecieron segundos, el Estadio Banorte fue testigo de una fiesta cargada de nostalgia y adrenalina. La recta final incluyó clásicos infaltables como “Y Tú Te Vas” y “Dejaría Todo”. Y aunque parecía el cierre, el público lo hizo regresar con un encore de lujo: “Tiempo de Vals”, “Bailando Bachata” —donde invitó a una fan del público a subir al escenario— y finalmente “Torero”, desatando la locura colectiva.

Cortesía : Ocesa / Fer Vega

Con ese último rugido, Chayanne se despidió, dejando a Monterrey con la certeza de que su conexión con el artista sigue intacta y que, efectivamente, hay Chayanne para rato.

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