Desde que pones un pie en la Arena Monterrey se respira magia: la tienda de merch, los posters con manchas como de alas, colores tierra intensos, todo adelanta que estás a punto de entrar al reino de los insectos. Ya en la butaca, te sientes diminuto, absorbido por un ecosistema que parece vivo: insectos que trabajan, se aman, compiten y sobreviven.

Porque eso es OVO, el show del Cirque du Soleil que se estrena en esta temporada en Monterrey (16 al 19 de octubre) con seis funciones más.
¿De qué va OVO?
OVO —que significa “huevo” en portugués— es una oda al mundo escondido de los insectos. En esta versión reinventada del espectáculo clásico, un diminuto insecto llega a una colonia bulliciosa y despierta curiosidad cuando aparece un misterioso huevo. La armonía y el caos coexisten, el amor encuentra su lugar y los ciclos de vida renacen ante tus ojos.
Durante el espectáculo, verás actos como equilibrio sobre tallos gigantes, saltos de grillos, acrobacias aéreas de mariposas, la danza del estruendo de abejas y hormigas, contorsiones de arañas y momentos cómicos con personajes insectiles.

La escenografía es imponente: membranas gigantes, cápsulas luminosas (los “firefly eggs”), muros acrobáticos (de hasta 19 m de ancho), un huevo inflable central de más de 8 metros, y cables instalados para vuelos audaces.

Los trajes, diseñados por Liz Vandal, juegan con lo orgánico y lo estructural —imitando caparazones, segmentaciones, alas translúcidas— y cada insecto tiene versiones adaptadas para acrobacias y momentos más teatrales.
Música en vivo, backstage y secretos del show
Algo que sorprende: la música no es pista, es en vivo. Los músicos adaptan su ritmo según la energía del público y el desarrollo del espectáculo. En el backstage se respira tensión creativa: los artistas, maquillistas, diseñadores y coordinadores trabajan con precisión para que cada acto encaje como reloj.

El elenco ronda los 53 artistas de diferentes nacionalidades y viajan acompañados de un equipo técnico y artístico cercano a 59 personas.

Un dato curioso: al equipo culinario lo encabeza un chef mexicano que viaja con ellos, replicando la cocina local en cada ciudad para que los artistas se sientan en casa. Aunque esta parte no figura oficialmente en la hoja de prensa, es un guiño que muchos fans difundieron tras visitas al backstage.

Mi experiencia y por qué debes ir
Durante los minutos de espera, la ambientación sonora de grillos y susurros creó un aura suspendida: me relajé sin darme cuenta. Cuando el show arrancó, vi insectos aparecer entre el público (sí, salieron abejas caminando entre la gente) antes de que la escena principal tomara el centro del escenario.

Cada acto tenía su momento para brillar —ya fuese el salto sobre paredes como los grillos, danza aérea de mariposas o la fuerza de las hormigas— y las pantallas gigantes complementaban con textos simbólicos o detalles íntimos del mundo insectil.
Un secreto que pocos sabíamos: en la zona de cancha baja, los espectadores pueden ser parte de la acción: recibir polen (confeti amarillo) o cruzarse con artistas caminando justo al lado tuyo.

Este espectáculo no es solo visual; invita a reflexionar sobre el equilibrio, la diversidad y el ciclo de la vida, pero sin dejar de sorprender con adrenalina y momentos jocosos.
Viéndolo con ojos prácticos
-
Fechas en Monterrey: del 16 al 19 de octubre
-
Funciones totales: 6 presentaciones más dentro de ese periodo
-
Duración: Aproximadamente 125 minutos con un intermedio que separa dos actos de casi 50 minutos cada uno.
-
Boletos: A la venta en taquillas de la Arena Monterrey y por Superboletos
¿Vale la pena? Opinión final
OVO es un puente entre lo poético y lo visual. Combina la delicadeza con lo espectacular: risas, emoción y momentos para detenerte y contemplar. Si buscas un espectáculo familiar, artístico, diferente, que te transporte y te haga sentir parte de otro mundo… este es. No importa si amas el circo o desconoces el universo insectil: OVO sabe cómo hacer que se te escape el aliento.

Corre por tus boletos, elige bien tu asiento (un lugar cerca puede regalarte momentos mágicos inesperados) y prepárate a mirar hacia abajo y maravillarte con lo pequeño que somos ante lo grandioso.







