El escenario se encendió, la serpentina voló y en cuestión de segundos el público regiomontano estaba de pie, y así permanecería sin volver a sus asientos en toda la noche. Así arrancó el concierto de Los Caligaris el pasado 5 de noviembre en el Escenario GNP Seguros de Monterrey, dentro de su gira «Maquillaje y Canción».
Cuando los primeros acordes de éxitos actuales como «Hoy Flasheaba», «Tengo» y «Mi Vida sin Tu Vida» (temas que la banda ya ha estrenado en 2025) resonaron, la pista se transformó en una marea de brazos alzados, sonrisas y coreos al unísono. El lema de esta gira —«Maquillaje & Canción es el puente hacia nuestra mejor versión»— cobró vida en cada salto, en cada mano al aire.
La noche avanzó entre actos casi circenses: pantallas, luces, invitados sorpresa y una dinámica de interacción constante con la audiencia. En un momento que sacó más de un “¡wow!”, la banda invitó a subir al escenario a una chica que, dicen en el fandom, ha estado desde su primera visita a la ciudad en todos los conciertos regiomontanos del grupo. Fue su turno para intentar encestar una pelota de básquet lanzada desde el escenario: tras varios lanzamientos, lo consiguió… y el público estalló en aplausos. Pero no fue la única ganadora: varios de los que estaban en las primeras filas se llevaron selfie, grabaron con su móvil e incluso recibieron beso de alguno de los integrante de la agrupación en su mano.
Lo que más sorprende —y emociona— es la forma en que Los Caligaris logran convocar y conectar con un público verdaderamente intergeneracional: niños, adolescentes, adultos, incluso quienes pensaron que “entre semana” quizá sería más tranquilo. Nada de eso: desde el túnel de serpentinas hasta la última nota de cierre fue una fiesta, sin pausas, sin respiro.
La velada incluyó también canciones que la banda ha venido desplegando en fechas de la gira de Latinoamérica y México, con arreglo festivo de vientos, percusión imparable y esa vibra “circo-rioplatense” que los caracteriza.
Monterrey respondió con creces. Banda sonora para una noche de abrazo colectivo, selfies, brincos y conexión pura que, sin duda, marca un excelente inicio para «Maquillaje y Canción». El público salió con el corazón en alto, la garganta un poco rota de cantar y la certeza de que esta gira todavía dará mucho de qué hablar.






