Redacción: Elena Aranda
La Arena Monterrey volvió a rendirse ante Edith Márquez, quien la noche del 7 de noviembre ofreció su concierto “Eterna e inolvidable”, un espectáculo renovado, potente y profundamente emocional que reafirma por qué es una de las voces más queridas y respetadas del pop y la música vernácula mexicana.
Desde los primeros minutos, Edith cautivó al público con una puesta en escena elegante: una escalera iluminada tenuemente, un piano y su voz interpretando “La Memoria del Corazón”, momento que desató una ovación que estremeció el recinto. Le siguieron temas como “Mi Amante Amigo”, “El Último Beso” y una versión poderosa de “Si Me Tenías”, que levantó gritos y coros de emoción.

“Para quienes pensaron que sería el mismo show, déjenme decirles que esta noche traigo algo totalmente nuevo”, dijo sonriente antes de presentar una de las sorpresas de la velada: la aparición de su hijo Bastian Márquez, con quien compartió tres canciones.
El dueto interpretó “Tu Sangre en Mi Cuerpo”, dejando al público conmovido y sorprendido por la química y la complicidad entre ambos. “Es un verdadero orgullo cantar contigo, gracias”, le dijo Edith con la voz entrecortada. A lo que Bastian respondió: “Nunca voy a dejar de agradecerte las oportunidades que me das. Para mí, es un honor estar aquí frente a este público que tanto te quiere”.

Ambos continuaron con temas como “Fue un Placer Conocerte”, “Quisiera Saber” y “La Farsante”, cerrando un bloque familiar que se llevó una de las ovaciones más largas de la noche.
Luego, Bastian regresó al escenario para rendir homenaje a Marco Antonio Solís, presentando un medley con temas como “Basta Ya”, “Si Pudiera Mentir”, “Si No Te Hubieras Ido”, “Como Tu Mujer” y “Más Que Tu Amigo”, logrando que la arena entera cantara a una sola voz.
Por su parte, Edith lució espectacular con un vestido negro de olanes mientras rendía tributo a Juan Gabriel y Rocío Dúrcal, interpretando joyas como “Me Nace del Corazón”, “Me Gustas Mucho”, “No Vale la Pena”, “Ya No Vuelvo a Molestarte”, “Cuando Yo Quiera Has de Volver” y el clásico “Déjame Vivir”, que desató la locura colectiva.

El cierre llegó con “Costumbres”, pero el público no la dejó ir tan fácil. Entre aplausos y gritos, Edith regresó al escenario para un emotivo encore con “Desaires”, “Aunque Sea en Otra Vida” y “Fue Mi Error, Mi Fantasía”.
“¡Nos vemos hasta la próxima, Monterrey! ¡Los amo y que Dios me los bendiga!”, exclamó la cantante, despidiéndose de pie ante una Arena rendida a sus pies, llena de amor, nostalgia y gratitud.
Una noche donde la voz, el corazón y la autenticidad de Edith Márquez brillaron más que nunca, confirmando que su conexión con el público regiomontano sigue siendo tan fuerte como el primer día.






