Redacción: Elena Aranda
Por más que el dicho diga que “a veces no son todos los que están, ni están todos los que son”, esa noche fueron suficientes para que Alan Sutton y las Criaturitas de la Ansiedad —originarios de Buenos Aires, Argentina— salieran al escenario con una mezcla de vulnerabilidad y fuerza que convirtió el concierto en un acto de resiliencia compartida. Fue lo que se vivió durante el concierto que ofrecieron en el Escenario Gnp Seguros este 19 de noviembre en Monterrey .
Desde el primer acorde quedó claro: no había sold out, pero sí un vínculo real entre banda y audiencia.

Una entrada que encendió el alma
La banda abrió con “Me Voy”, y el recinto explotó en euforia. Al terminarla, Alan simplemente sonrió y soltó un:
“¡Buenas noches!”
Una bienvenida breve, pero cargada de energía para seguir con “Otra Vez”, tema que los asistentes corearon con tal cariño que el artista no pudo evitar agradecer con la mirada, aún sin muchas gesticulaciones por su estado emocional, del cual luego habló.
A lo largo de la noche, el público lo arropó como si estuviera en casa: gritos espontáneos, aplausos cálidos y una complicidad que solo se forma cuando las canciones ya viven en el corazón de quienes las escuchan.

Cuando las canciones reflejan el alma
Entre los temas más esperados destacó “Berrinche”, que Alan presentó con honestidad confesando:
“Así me siento hoy.”
Su música —repleta de metáforas sobre el amor, la pareja y los altibajos internos— funciona como espejo emocional para los fans. Y esta noche, más que nunca, el reflejo fue compartido.

Temas que se quedaron vibrando
Además, interpretaron canciones como:
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“Principio a Fin”
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“El Monstruo del Sofá”
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“Mono en la Ciudad”
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“La Vida es Rara”
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“Algo Feliz”
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“Suerte y Hasta Pronto”
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“Tutank’mon” —una de las más coreadas de la noche
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“Algo Nuevo” —con la que se acercaron al cierre
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Fotografo: @gusmalamigo
Un detalle que se volvió símbolo
Uno de los momentos más emotivos ocurrió cuando una fan intentó entregarle a mano un saco pintado por ella misma. Sutton, con su habitual calidez, pidió que lo pasaran de mano en mano hasta llegar al escenario.
Ante la insistencia del público, se lo puso un momento:
“Lo siento justo, pero me lo dejo para esta canción.”
Lo usó toda la pieza, luego lo guardó con gratitud.
Cuando el ánimo también se sincera
En un momento de la noche, Alan explicó la ausencia de sus típicas gesticulaciones durante el show:
“Perdón si no estoy haciendo mis caras de siempre… hoy mi ánimo no me acompaña.”
Una confesión honesta que el público no solo entendió, sino que abrazó. Y que dejó la duda flotando en el aire:
¿Será que pronto escucharemos una nueva canción inspirada en este sentir?

Una despedida que no necesitó florituras
Cuando la energía estaba al máximo, llegó el inevitable final. Con humildad absoluta, Sutton agradeció uno a uno a los integrantes de su banda y su staff antes de cerrar con un mensaje simple pero sentido:
“Gracias por escucharme. ¡Gracias!”
Un cierre íntimo para una noche que, aunque no tuvo lleno total, estuvo llena de autenticidad.






