Fotografa: Mariela Pocurull

Monterrey vivió una noche que se sentirá por mucho tiempo. Porque si algo es seguro, es que asistir a un concierto de Daniel Boaventura es una delicia al oído… y al corazón.

Es música que se saborea, que se escucha suave, pero que se queda profundo; un viaje completo donde sus tonos parecen abrir portales a otra dimensión.

Así lo confirmaron los regios que se dieron cita este 4 de diciembre en el Escenario GNP Seguros, cuando —como si tuviera reloj interno— el telón se abrió puntualmente a las 9:00 p.m.. La banda inició con una serie de intro musicales que encendieron la atmósfera para recibir al brasileño, quien apareció con fuerza interpretando “You’ll Never Find Me”.

Hace 10 años pisé México por primera vez… espero que canten conmigo esta canción”, expresó Boaventura antes de desatar una ola de emoción con “Déjenme si estoy llorando”.
El público respondió con un coro que se escuchó hasta los pasillos.

Fotografa: Mariela Pocurull

Pero la noche apenas empezaba.
Damas y caballeros… la pista está abierta”, anunció con esa elegancia relajada que lo caracteriza. Y vaya que los asistentes lo tomaron en serio: el recinto entero se puso de pie para liberar los pasos prohibidos al ritmo de clásicos que marcaron generaciones.

La pista improvisada explotó con un medley impecable que incluyó:
“Do You Think I’m Sexy / What a Fool Believes / That’s the Way / Love Is in the Air / Can’t Take My Eyes Off You / Dancing Queen / Never Can Say Goodbye / Celebration / Last Dance / September.”
Un viaje musical que convirtió el GNP Seguros en discoteca setentera por unos minutos gloriosos.

Y México no podía quedar fuera del repertorio.
La parte más emocional llegó con temas como “Luz de Luna”, “Si Nos Dejan”, “La Bikina”, “Estos Celos” y “Así Fue”, demostrando una vez más el cariño inmenso que Boaventura siente por el país que lo ha abrazado desde su primera visita.

Tras una velada impecable, llena de técnica, carisma y esa energía cálida que lo distingue, Daniel Boaventura —originario de Salvador, Bahía, Brasil— se despidió entre aplausos de pie.
Agradeció el cariño, la entrega y, sobre todo, el entusiasmo de ver a Monterrey cantar, bailar y vivir cada canción.

Fotografa: Mariela Pocurull

Una noche redonda. Una noche elegante. Una noche Boaventura.

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