Fotografa: Julieta Guevara

Redacción: Julieta Guevara

Con zapatillas y flores amarillas, Monterrey volvió a reunirse alrededor de la nostalgia. Los fanáticos de Floricienta regresaron una vez más al abrazo colectivo que solo la música de Flor Bertotti consigue provocar, esta vez en el Auditorio Banamex , donde la melancolía estuvo desde el primer acorde.

Fotografa: Julieta Guevara

Aunque no fue un lleno total, bastó la presencia de Flor para que los cientos de asistentes se dejaran llevar por los recuerdos. La noche abrió suavemente, casi como un suspiro, con “Arriba las ilusiones” y “Haz que tu cuento”, dos canciones de las más queridas.

“Haz que tu cuento valga la pena…”, cantaba el auditorio, y fue justo ahí cuando muchos ,incluida la propia Florencia, no pudieron contener las lágrimas. La artista vio entre el público una fotografía suya “cuando era chiquitita”.

“Buenas noches, Monterrey” dijo Flor Bertotti.

El viaje continuó con “Odio de Vos”, mientras los bailarines arropaban su voz y los seis músicos en escena la energía que recordó a los mejores momentos de la tira de Cris Morena.

Fotografa: Julieta Guevara

Luego llegó un instante íntimo: la pausa acústica. Sentada al borde del escenario, acompañada por un guitarrista, una corista y otro músico, Flor lanzó un guiño al pasado al interpretar las canciones que los fans iban pidiendo a gritos. “Puede Ser”, “Chelito”, el intro de Floricienta, “Y la vida”….temas que parecían abrir llenos de recuerdos compartidos.

La adrenalina volvió con “Pobres los ricos”, con una coreografía muy similar a la de la serie. Y en medio de la emoción, su esposo Federico Amador salió a acompañarla en “Ay qué lindo”, una canción que ella misma le compuso. Más adelante también estuvieron juntos en “Te amo más”.

Fotografa: Julieta Guevara

A petición del público, “Enorme Dragón” tuvo un lugar asegurado en el setlist, lo cual Flor agradeció con una sonrisa cómplice.

El tramo final llegó con clásicos que elevaron el ánimo: “Te Siento”, “Ven a mí”, “A bailar” y por supuesto “Mi vestido azul”, donde Flor apareció con su icónico vestido, arrancando un grito emocionado del auditorio.

Y entonces llegó el momento más esperado: “Flores Amarillas”. La cantante apareció con un vestuario amarillo “por supuesto”, bromeó y el recinto entero cantó al unísono, como si la nostalgia se hubiese convertido en una sola voz.

Tic Tic marcó parte del cierre, seguido de All You Need Is Love.

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Flor agradeció la asistencia, celebrando su regreso a tierras regias después de dos años. Entre pantallas que mostraban los atuendos más llamativos del público y voces que no querían despedirse, la noche terminó envuelta en la nostalgia dulce que solo Floricienta sabe despertar.

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