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Redacción: Elena Aranda

La nostalgia tiene muchas formas, pero pocas tan efectivas como la que Matute volvió a desplegar la noche del 13 de diciembre de 2025 en la Arena Monterrey. Con un recinto lleno y una energía que se sentía desde antes del primer acorde, el “Disco Stereo Tour” confirmó que este proyecto no solo sigue vigente, sino que se fortalece con el paso del tiempo.

Han pasado 19 años desde que Matute apostó por revivir la música de los ochenta y convertirla en una experiencia colectiva. Monterrey fue testigo de ello desde el primer instante: apenas la banda pisó el escenario, los aplausos fueron ensordecedores. Jorge D’Alessio tomó el micrófono y, con la complicidad que solo se logra con una plaza consentida, lanzó la promesa de la noche: un viaje musical que iría “desde Enanitos Verdes hasta Daniela Romo, desde Hombres G hasta Laura León”.

El arranque no pudo ser más simbólico. “Llámame si me necesitas” de Miguel Mateos marcó el tono de una velada que apostó por el rock en español como punto de partida, pero que pronto se expandió a múltiples géneros. La selección de canciones fue tan precisa y tan continua que, por momentos, el público olvidó la lógica tradicional del concierto: no había pausas largas para aplaudir porque cada mix empujaba al siguiente sin dar respiro.

Esa dinámica incluso pareció desconcertar brevemente a Jorge D’Alessio, quien esperaba una reacción más inmediata. Sin embargo, la respuesta estaba ahí: la gente cantando, bailando y entregada por completo. No era silencio, era disfrute absoluto. Cada mezcla superaba a la anterior y la Arena se movía al mismo ritmo, como si todos compartieran una misma coreografía improvisada.

Entre canción y canción, Tana Planter y Nacho Izeta adelantaron que en enero verá la luz su nueva producción en formato DVD, grabada durante sus presentaciones en Las Vegas, y celebraron que esta fuera ya la quinta vez que Matute se presenta en la Arena Monterrey. Tana tomó un momento para agradecer con palabras que resonaron sinceras: estar ahí, dijo, era cumplir el sueño de vida de seis amigos y reconoció el esfuerzo del público por acompañarlos. “No nos bajamos de aquí hasta que se vayan felices”, prometió.

La noche avanzó como una fiesta sin pausas. Sonaron clásicos como “Gloria”, “Dancing Queen”, “Cuando seas grande”, “Lamento Boliviano”, “Negro José”, “Sin tu amor”, además del infaltable popurrí de Juan Gabriel, todos respetando su esencia original pero potenciados con tecnología y arreglos actuales que elevaron la experiencia sonora.

El cierre fue una postal difícil de olvidar: conga, lambada y “La Morena” sonando mientras la Arena se transformaba en un enorme salón de baile. A un costado del escenario, incluso se armó la tradicional víbora, confirmando que el concierto ya había cruzado la línea para convertirse en celebración colectiva.

Matute no solo ofreció un show; entregó una noche donde la música ochentera volvió a sentirse viva, cercana y poderosa. En Monterrey, el “Disco Stereo Tour” no fue un viaje al pasado, sino una prueba clara de que hay recuerdos que se siguen cantando en presente.

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