Redacción: Elena Aranda
Hay conciertos y hay noches que se quedan tatuadas en la memoria. Eso fue lo que vivió Monterrey este 31 de enero de 2026, cuando Grupo El Plan regresó a la tierra que los vio nacer para ofrecer un show apoteósico en el Escenario GNP, dando inicio oficial a su gira “Imperfecto Tour”.
La velada arrancó con “No pido más”, una elección perfecta para marcar el tono de una noche cargada de nostalgia, energía y una conexión casi espiritual entre la banda y sus fans.
“Buenas noches Monterrey, Nuevo León, sean bienvenidos esta noche”, fueron las primeras palabras de Jair, detonando una comunión inmediata con el público que los ha acompañado desde hace más de dos décadas.
Asistir a un concierto de El Plan es llegar sabiendo que se va a disfrutar de principio a fin. Jair cuida cada detalle del setlist, sabe cuándo subir la adrenalina y cuándo tocar el corazón. El show estaba planeado para menos tiempo, pero el público no los dejó ir… y ellos tampoco tenían intención de hacerlo. El resultado: más de tres horas de música, emociones y coros que no se apagaron jamás.
En eventos así sucede algo curioso: quieres pararte a bailar, pero también no tapar al de atrás. La buena noticia es que todos están en la misma vibra, así que nadie se queda quieto. Monterrey se convirtió en un solo cuerpo cantando, girando y sintiendo cada canción.
Uno de los sellos de El Plan es lograr que el público se vuelva coro, y eso se escuchó potente en temas como “Si yo fuera tú”, “Devórame otra vez”, “Para respirar”, “Piensa en mí” y “Amor limosnero”, donde miles de voces acompañaron a Jair como si fuera una sola.
La sorpresa de la noche llegó cuando las luces se apagaron y, de pronto, apareció un piano en uno de los balcones laterales. Una figura con gabardina y capucha comenzó a cantar “Fotografía”. A media canción, la capucha cayó y la euforia explotó: era Jair entre el público.
Al terminar, bajó entre los asistentes, saludó, se tomó selfies y siguió cantando “Perdóname”, regalándole a ese sector una experiencia íntima que muchos no olvidarán.

El recorrido musical incluyó joyas como “Ay cariño”, “Nuestra decisión”, “Soy”, “Ven”, “Quién” —dedicada con humor a los “migajeros”— y “Dame un beso y dime adiós”.
Antes de interpretar “Te juro”, Jair se tomó un momento para recordar el origen de todo:
“Esta canción, el 21 de enero de hace 21 años, fue la primera que sonó en la radio. Con ella debutamos y fue parte de nuestro primer disco Todo es posible. Más allá de lo comercial, esta canción es la esencia del Plan: amor, estilo puro y lo que nos permitió estar hoy con ustedes”.
Entre aplausos, agregó:
“Gracias a cada uno de ustedes estamos celebrando 21 años de Todo es posible, 21 años de Te juro y 21 años de estar presentes”.
El cierre no podía ser menos emotivo. Tras despedirse con un “Dios los bendiga, los queremos mucho”, llegó el clásico “otra, otra”, que dio paso a “Suficiente amor”, en homenaje a Emilio Navaira. Además, Jair cedió el micrófono a su corista, quien se lució con “Si una vez” de Selena, provocando gritos y ovaciones por su potente interpretación.
Y como cereza del pastel, al encenderse las luces, los integrantes de El Plan y Jair salieron nuevamente para tomarse fotos con algunos afortunados, recibiendo abrazos, felicitaciones y agradecimientos por una noche que ya es parte de la historia del grupo en Monterrey.
El Plan no solo arrancó gira: reafirmó que sigue más vivo que nunca en el corazón de su gente. Y si algo quedó claro, es que para ellos —y para sus fans—, todo sigue siendo posible.






