Una noche cute y rosa… aunque no exclusivamente. Transparencias, brillos, gloss intenso y muchas orquídeas formaron parte del paisaje que se vivió este 21 de febrero en el Auditorio Banamex, donde Kali Uchis regresó a Monterrey con su The Sincerely Tour, marcando el inicio oficial de su gira en México.
Desde horas antes, sus seguidores abarrotaron el recinto con looks dignos de videoclip noventero: corsets satinados, alas, delineados gráficos y botas altas. El dress code era claro: romántica, atrevida y segura.
Un arranque desde las alturas
A las 21:17 horas, la originaria de Alexandria, Virginia, apareció desde lo alto en un columpio mientras caía un inmenso telón de ondas. El primer acorde de “Muñekita” detonó la euforia colectiva. La conexión fue inmediata. Nadie estaba sentado.
Brillando como oro, con corset estructurado y diminuta falda, Kali salió decidida a marcar territorio en su primer show mexicano. Y Monterrey respondió como sabe: de pie y coreando.
“Labios Mordidos”, “Me Pongo Loca”, “Muévelo” y “Pensamientos” mantuvieron la energía arriba. Antes de “Muévelo”, lanzó el reto:
—“México, ¿cómo están? ¿Será que ustedes pueden superar a Chile? Vamos a ver porque esta próxima canción es para bailar”.
Y vaya que bailaron.
“Este concierto es para mis reales”
Visiblemente emocionada, la artista agradeció:
—“Gracias Monterrey… hemos hecho cinco shows en Latinoamérica, pero este es el primero en México. Empezamos con Monterrey, luego Guadalajara y por último CDMX. Estoy pensando cuál será el mejor público… entonces este concierto es para mis reales”.
El segundo acto mostró su faceta más íntima con temas como “Speed”, “Loner”, “Melting”, “Dead To Me”, “After The Storm”, “See You Again” y “Moonlight”, creando una atmósfera más etérea y envolvente.
Al finalizar, el público explotó en un coro que se volvió tendencia inmediata:
“Kali, hermana, ya eres mexicana”.

Identidad latina y sensualidad sin filtros
Un video de transición proyectó un mensaje claro:
“Los latinos somos fuertes, trabajadores, somos más que los estereotipos establecidos”.
Con esa declaración dio paso al último acto, arrancando con “Sugar! Honey! Love!” y un nuevo vestuario: un vestido lila con sus ya características transparencias, reafirmando esa sensualidad elegante que la distingue.
“For You” e “It’s Just Us” continuaron la velada antes de que, sonriente, dijera:
—“Gracias Monterrey por sorprenderme, ustedes se ven tan lindos”.

El falso adiós y el regreso que selló la noche
Cuando anunció que “Telepatía” sería la última canción, el Auditorio la disfrutó como despedida… pero nadie estaba listo para irse.
El telón bajó.
La energía no.
El grito de “¡Otra, otra!” retumbó durante minutos. Nadie se movía. Y entonces ocurrió: regresó al escenario.
“Fue lo que pidieron”, parecía decir su sonrisa al interpretar “No Eres Tú (Soy Yo)”, “Quiero Sentirme Bien” y cerrar con “Wish You Roses”. Antes de esta última, señaló a fans de las primeras filas para firmar pósters y CDs. Recibió un “Te amo, Kali” que resonó fuerte. Detalles que marcan diferencia.
Monterrey entregó todo.
Ahora Guadalajara y CDMX tienen la vara alta. Porque si algo quedó claro es que los regios no solo asisten a un concierto… lo viven.







