Monterrey sabe de rock… y la noche del 11 de marzo quedó claro cuando Lenny Kravitz regresó a la ciudad para iniciar su gira 2026 ante un público que llevaba casi diez años esperando volver a verlo en vivo.
Eran las 21:30 horas cuando las luces del Auditorio Banamex se apagaron y el espectáculo prometía arrancar con todo: pirotecnia, gritos y la emoción de miles de fans listos para recibir a una de las figuras más icónicas del rock. Sin embargo, el inicio no fue sencillo para el cantante.
Apenas comenzaba el show cuando un fallo de sonido en su sistema in-ear obligó al músico a detener el concierto y salir del escenario, ya que literalmente no escuchaba nada. Lo que siguió fue una espera de casi 50 minutos mientras el equipo técnico trabajaba para solucionar el problema.
Pero cuando Kravitz volvió… lo hizo como solo un rockstar sabe hacerlo.
“Monterrey, te amo”, gritó al regresar al escenario, provocando una ola de aplausos y emoción que dio paso al primer tema de la noche: “Bring It On”.
Acompañado por seis músicos y dos coristas, el artista dejó claro que la noche apenas comenzaba y que el profesionalismo estaba por encima de cualquier contratiempo. Canciones como “TK421” y “Always on the Run”encendieron el ambiente mientras el público se entregaba por completo.
Entre español e inglés, el cantante se tomó un momento para dirigirse a los asistentes: pidió disculpas por la espera, les recordó cuánto ama a México y aseguró que el país siempre ocupa un lugar especial en su corazón.
“Empecemos esta celebración agradeciendo a Dios”, dijo antes de interpretar “I Belong to You”.
A sus 60 años, el músico originario de Nueva York, Estados Unidos, demostró que el tiempo parece no pasar por él. Su voz, presencia y energía siguen siendo las de un artista en plenitud. Con un tono más íntimo interpretó “Stillness of Heart”, y al terminar lanzó su púa al público, provocando una pequeña batalla entre fans por quedarse con el recuerdo.
Pero la noche aún guardaba otro momento inesperado.
Cuando todo parecía fluir sin problemas, volvió a presentarse una falla de audio. Esta vez, Kravitz decidió no abandonar el escenario y optó por algo que desató la locura entre los asistentes: bajó directamente a convivir con los fans.
Entre selfies, saludos y manos extendidas, alguien logró entregarle una bandera de México, gesto que el cantante recibió con una sonrisa que lo dijo todo. Porque cuando un artista se baja del escenario para abrazar a su público… eso es ser ídolo, y no cualquier cosa.
El concierto siguió con temas como “Believe”, “Honey”, “Paralyzed”, “Low” y “The Chamber”, además de un momento especial cuando interpretó “I’ll Be Waiting” al piano, mostrando otra faceta de su talento.
Durante la presentación de la banda ocurrió uno de los momentos más divertidos de la noche: Kravitz pidió cantar “Las Mañanitas” para su guitarrista, quien celebraba cumpleaños. El festejo terminó con pastel embarrado en la cara, cortesía del propio cantante, quien luego lo limpió entre risas.
Más adelante llegó lo que muchos fans esperaban: el bloque de clásicos noventeros.
“Llegó la etapa que más me gusta… la de 1991”, comentó antes de desatar la nostalgia con “It Ain’t Over ’Til It’s Over”.
A partir de ahí el concierto se convirtió en una auténtica fiesta de rock con “Again”, “American Woman”, “Fly Away”, “Are You Gonna Go My Way” y “Let Love Rule”, canciones que terminaron por borrar cualquier recuerdo de las fallas técnicas.
Al final, la sensación fue clara: Monterrey esperó casi una década para volver a ver a Kravitz… y aunque la noche tuvo tropiezos técnicos, el rockero terminó entregando un concierto lleno de energía, buena vibra y clásicos que hicieron vibrar al recinto.
Como dicen por ahí: confía en el proceso… porque cuando la música manda, todo lo demás se olvida.






