Redacción: Arturo Roti
El rugido de la música norteña volvió a escucharse en todo su esplendor este viernes 6 de junio en la Arena Monterrey, donde Los Tigres del Norte ofrecieron la primera de dos presentaciones como parte de su gira “La Lotería Tour 2025”. La noche fue un homenaje vivo a sus más de cinco décadas de historia, con un público entregado desde el primer acorde hasta el último grito de “¡otra!”.

Desde temprana hora, las inmediaciones de la Arena lucieron un ambiente de fiesta norteña: sombreros de todos los estilos, botas vaqueras bien lustradas, hebillas brillantes y camisetas con estampados de grupos clásicos inundaban los pasillos. A pesar del intenso calor que se vive en la ciudad, el público no escatimó en lucir su mejor atuendo. Muchas chicas llegaron arregladas como si fueran a una cita muy especial, mientras que los hombres portaban con orgullo sus looks norteños, listos para rendir tributo a sus ídolos.
El reloj marcaba las 9:40 p.m. cuando, sin previo aviso, el escenario explotó con “Pacas de a kilo”, tema con el que marcaron el inicio de una velada cargada de potencia y sentimiento. Casi sin dejar respirar, soltaron otro garrazomusical con “Gallos de pelea”, encendiendo el ánimo de los miles de asistentes.

Fue hasta entonces que Jorge Hernández, voz emblemática del grupo, se dirigió por primera vez al público regiomontano:
“¡Buenas noches, Monterrey! ¡Gracias por estar con nosotros esta noche!”
La respuesta fue un estruendo de ovaciones, justo antes de que arrancaran con “Eres mi buena suerte”, tema que fue coreado de principio a fin por una Arena ya totalmente entregada. De ahí, la emoción bajó ligeramente para dar paso al bolero “Directo al corazón”, que trajo un momento de ternura, solo para rematar con fuerza con “Aquí mando yo” y el corrido moderno “La reina del sur”, uno de sus temas más recientes y celebrados.

El romanticismo volvió a la carga con “Prisión de amor”, y una vez más las luces de los celulares se alzaron como luciérnagas sobre los asientos, mientras algunas parejas se tomaban de la mano. A estas alturas, la Arena ya no era solo un recinto de conciertos: era una enorme reunión de amigos que cantaban como si estuvieran en la sala de su casa.
Con “Una camioneta gris”, el ambiente tomó un giro aún más festivo. Entonces ocurrió una de las sorpresas de la noche: el Mariachi Juvenil Camperos de León, Guanajuato subió al escenario, acompañado por un grupo de bailarinas ataviadas con llamativos trajes rojos. Todos juntos armaron un espectáculo visual y sonoro durante “La manzanita”, que convirtió la Arena en una verbena donde nadie pudo quedarse quieto.

Luego vendrían clásicos entrañables como “La jaula de oro” y “Libro de recuerdos”, donde la emoción alcanzó uno de sus puntos más altos. Fue entonces que Jorge tomó el micrófono y, con voz firme y mirada emocionada, compartió:
“Nos sentimos honrados de tener la oportunidad de ser la voz de muchos de nuestros paisanos. De ser, con nuestra música, ese faro de esperanza. Gracias por ser parte de este viaje maravilloso de Los Tigres del Norte”.
Con ese mensaje como antesala, llegó “La carta”, y el viaje por su discografía continuó con “Me regalo contigo”, seguida de una de las más esperadas de la noche: “Pedro y Pablo”, donde Hernán y Jorge se enfrentaron en un duelo vocal cargado de dramatismo y complicidad.

La noche siguió con una seguidilla imparable: “La mesa del rincón”, “Ni parientes somos” (coreada al unísono por todos los presentes) y una segunda aparición del mariachi, que interpretó “El son de la negra” y “El corrido de Monterrey”, desatando una ola de orgullo local entre los asistentes.
En un momento emotivo, rindieron homenaje al gran Vicente Fernández con “Los mandados”, invitando al público a dividirse entre voces masculinas y femeninas para cantar con ellos, como si el mismísimo “Charro de Huentitán” estuviera entre nosotros.

Para el cierre, los éxitos se sucedieron como relámpagos: “Miles de sueños”, “Contrabando y traición”, “La puerta negra” y el infaltable himno “América”, donde los sombreros se alzaron en alto y las gargantas se desbordaron. Finalmente, llegó el turno de “La lotería”, tema que da nombre a la gira y que cerró con broche de oro una noche que quedará grabada en la memoria de sus fans regiomontanos.
Con botas bien puestas, sombreros firmes y corazones contentos, Los Tigres del Norte demostraron, una vez más, por qué son los Jefes de Jefes. Y para quienes no pudieron estar en esta primera noche, todavía hay oportunidad: este sábado 7 de junio regresan a la Arena Monterrey para otra jornada que promete ser igual de inolvidable.






