Redacción: Arturo Roti
El próximo 25 de septiembre, la Arena Monterrey se convertirá en el escenario de un viaje sonoro y visual de tres horas cuando Marrano Rosa, el tributo mexicano más ambicioso a Pink Floyd, presente su Wish You Were HereTour 2025, una puesta en escena que conmemora los 50 años de uno de los álbumes más entrañables de la banda inglesa.

Para Marrano Rosa, este espectáculo va más allá de un concierto: es un happening audiovisual. Ellos mismos lo definen como un engranaje en el que no solo están los cinco músicos sobre el escenario, sino un equipo de veinte personas que trabajan al unísono con un objetivo común: crear una experiencia inmersiva que combine música, imágenes, luces y atmósferas. “La pantalla y el ingeniero de luces son otro miembro de la banda”, reconocen. Para ellos, el aspecto visual no es un complemento, sino una parte esencial del mensaje.
La sorpresa de este tour será la representación íntegra de Wish You Were Here. La banda se resiste a dar demasiados detalles, pero promete que el público lo notará desde el primer instante: “El disco va completito, pero no te vamos a decir en qué parte del show aparece. Tienes que ir a vivirlo”.

La vibra propia de Marrano Rosa
Si bien Marrano Rosa busca honrar con fidelidad la obra de Pink Floyd, también dejan claro que es imposible interpretar esas canciones sin imprimirles algo de sí mismos. Para ellos, temas como Shine On You Crazy Diamond o ComfortablyNumb llevan tanto tiempo formando parte de la banda sonora de su vida que, al tocarlas, inevitablemente les imprimen su energía y estilo. “Es imposible que no quede un poco de tu vibra en cada ejecución”, dicen. Y esa mezcla es lo que hace especial a sus presentaciones: la vibra en vivo, diferente a la del estudio, pero igual de poderosa.

Letras vigentes, visuales actuales
Otro de los ejes de Marrano Rosa es la actualización de los mensajes que Pink Floyd dejó en los años setenta. Las letras que hablaban de alienación, control y desigualdad siguen resonando hoy, quizás con más fuerza. Para ellos, tristemente, el reto de traer esos mensajes al presente resulta fácil, porque el mundo de 2025 sigue marcado por las mismas estructuras de poder y manipulación.
Un ejemplo claro es Pigs (Three Different Ones), escrita en su momento contra Margaret Thatcher. “¿Quién va a saber quién fue en veinte años? Ni en los libros de historia sale. Entonces mejor ponemos a los cerdos de hoy: Zuckerberg, el de Spotify, esos que crean a los dioses modernos”. En sus conciertos, los visuales no son prestados de Pink Floyd: todos son creación propia. La intención es que nuevas generaciones —que quizás no crecieron con los discos de la banda— puedan hacer una conexión inmediata y actual.

Cada ciudad, una reacción distinta
El diálogo con el público es otro de los aspectos que más disfrutan. La banda asegura que cada ciudad tiene su propia manera de reaccionar. “De aquí a Saltillo cambia la cosa. En Monterrey tiras una rola de crítica social en un bar alternativo y la gente responde; en un bar fresa no tanto. Pero luego tocas The Wall y ahí no hay falla: a todo mundo le caga la escuela, no importa de dónde vengas”.
Ese vaivén entre contextos confirma para ellos la universalidad de ciertas canciones, pero también la necesidad de adaptar su show a cada entorno.

Un puente generacional
Lo que más gratifica a Marrano Rosa es escuchar al público confesar que, gracias a sus conciertos, pudieron “revivir” un show de Pink Floyd. Algunos recuerdan la última vez que vieron a Roger Waters como solista; otros, que asistieron a un concierto de Floyd en su juventud. Pero hay algo que supera eso: cuando los padres llevan a sus hijos, y esos hijos se convierten en fans de Pink Floyd después de ver a Marrano Rosa. “Ese puente generacional es lo más valioso. Ver a los hijos regresar dos o tres años después, ya solos, con sus amigos, porque ahora son ellos los fans… eso nos llena”.
Incluso hay quienes llegan sin conocer demasiado sobre Pink Floyd, pero tras la experiencia se van convencidos de haber presenciado uno de los mejores shows de su vida. Ahí está, dicen, la verdadera misión: mantener vivo un legado que sigue inspirando a nuevas generaciones.

Mirando hacia el futuro
Cuando se les pregunta cómo se ven dentro de diez años, responden entre risas: “Más rucos, pero haciendo lo mismo. Probablemente tocando sentados, pero seguimos”. Su sueño es expandir el happening hacia Sudamérica, con la intención de adaptarlo a cada país, replicando la filosofía de Waters de hablar de problemas locales. Porque para ellos, rendir tributo a Pink Floyd no es solo tocar sus canciones, sino también honrar su manera de entender y retratar el mundo.
Y si se les diera la oportunidad de compartir escenario con un miembro original de la banda, no dudan en soñar: Comfortably Numb con Gilmour, Echoes con Richard Wright, Arnold Layne con Nick Mason. “Depende del día de la semana”, dicen entre carcajadas, aunque todos coinciden en que sería un sueño cumplido.

La cita en Monterrey
Marrano Rosa invita al público regio a sumarse a este viaje el 25 de septiembre en la Arena Monterrey, a las 9 de la noche. Las puertas abrirán dos horas antes, con la oportunidad de disfrutar de una cena, bebidas y adquirir mercancía oficial antes del show. “Es un concierto de tres horas, así que hay que venir bien hidratados para gozarlo al máximo”.
Los boletos están disponibles en superboletos.com y en taquillas de la Arena. La banda también comparte más información en sus redes sociales y en marranorosa.com
Más que un tributo, Marrano Rosa es un puente entre épocas, un happening que mantiene vivo el espíritu crítico y musical de Pink Floyd. Medio siglo después, Wish You Were Hereno solo sigue sonando, sino que se reinventa en cada acorde, cada proyección y cada mirada sorprendida del público.







