Redacción: Ulises Garcia
Ciudad de México — Anoche, el Pepsi Center WTC vibró con uno de esos conciertos que no se olvidan. Jacob Collier tomó el escenario ante un público entregado, para presentar una velada donde cada nota, cada arreglo y cada improvisación construyó una atmósfera cercana, festiva y mágica.
Canciones que hicieron latir el corazón
El show arrancó con sus clásicos y algunos de los más recientes temas que le han dado nueva luz a su catálogo. Entre las joyas que resonaron:
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“I Know (A Little)”, su sencillo más reciente, que corearon todos. Instagram
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Momentos de armonías vocales, improvisación al piano y pasajes donde la audiencia fue parte activa, cantando, aplaudiendo y respondiendo.
Momentos memorables que rompieron el escenario
Hubo escenas que quedarán marcadas para quienes asistieron:
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Un fan mostró un cartel en donde solicitaba tocar el piano juntó a su ídolo y Jacob lo hizo. Esa conexión casi íntima, ese instante compartido, provocó una ovación que se sintió en cada rincón del recinto.
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Collier guió al público como un director de coro monumental; sus arreglos se estiraban, se doblaban sobre ellos, los hacían participantes en lugar de espectadores.

Fotografo: Ernesto Gallardo
Conexión eléctrica público-artista
Quienes estaban ahí lo saben: no era solo un concierto, era comunidad. Risueño, Collier saludaba, agradecía, celebraba cada coro, festejaba cada aplauso. El público respondió con la misma intensidad: gritos, móviles al aire, una energía colectiva como pocas veces se ve.
Frases que se quedaron grabadas
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Una voz entre las luces: “¡Mexico, qué bonito cantar contigo esta canción!”
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“¿Hay alguien aquí que cante conmigo esta parte?”, dijo Jacob en un momento de complicidad que paralizó al público. (Aunque no se ha publicado una entrevista oficial con citas más extensas, estos fueron los tonos que dominaron la noche).

Fotografo: Ernesto Gallardo
¿Por qué no puedes olvidar esta noche?
Porque Jacob Collier no vino sólo a cantar: vino a compartir, a romper barreras entre escenario y público, a mostrarse vulnerable, virtuoso y divertido. Porque cada piano, cada armonía, cada beat, hizo que todos sintiéramos que éramos parte de algo grande.
Si estuviste ahí, ya sabes de qué hablo. Y si te lo perdiste, más vale que estés atento a la próxima, porque Jacob Collier se lució —y prometió regresar.







