Redacción: Diana Alvarado

La ciudad vibró. Tras años de ausencia en su tierra natal, Plastilina Mosh regresó a Monterrey con una presentación que quedará grabada en la memoria colectiva de sus fans. El Showcenter Complex lució un lleno total desde antes de las 10 de la noche, y el público ya respiraba expectante, sabiendo que aquella iba a ser una velada única.

Fotografa: Diana Alvarado

El reloj marcaba las 10:10 p.m., y el rugido de aplausos no tardó en estallar. Con una energía intacta y cómplice con su gente, Jonáz y Rosso aparecieron en el escenario como si el tiempo no hubiera pasado. “Hoy jugamos de local”, decía Jonáz entre risas, mientras comenzaba un recorrido por sus himnos más queridos.

Un setlist lleno de nostalgia, vanguardia y complicidad

Desde el arranque con temas emblemáticos como “Savage Sucker Boy”, el ambiente se encendió de inmediato. Luego vinieron “Te lo juro por Madonna”, “Danny Trejo”, para continuar con éxitos del ayer y del hoy. No faltaron canciones como “Ilegal” o “Conquistador”, que consolidan su retorno creativo.

Cada riff de guitarra, cada sintetizador, cada coro cantado al unísono, se transformó en una comunión entre banda y público. En su set los regiomontanos corearon desde “Niño Bomba” hasta “Peligroso Pop”, y cerraron con “Castígame”, levantando una ola de emoción en el recinto.

Fotografa: Diana Alvarado

Se dice que el show se extendió hasta las 12:30 a.m., concluyendo con ese broche de oro que es “Castígame”, dejando el escenario cubierto de aplausos, alivio y euforia pura.

Momentos memorables

 

Lleno total: la casa se colmó de seguidores ávidos de verlos en su ciudad natal. Muchos medios confirmaron que fue un éxito en cuanto a asistencia.
Sorpresas en el repertorio: se retomaron rolas que no se escuchaban en vivo desde hacía años, demostrando que el regreso de la banda no era solo un show nostálgico, sino una celebración de su vigencia.
Conexión con el público: en varios momentos hubo intercambio de miradas, dedicatorias, espontaneidad. Se notaba la emoción de tocar en casa—amigos, familiares y fans compartían el espacio con ellos.
Producción visual y escénica: luces, proyecciones y un montaje que supo acompañar el carácter festivo e irreverente de la banda, sin robarles protagonismo.
Cierre emotivo: con el público entregado, “Castígame” fue el cierre perfecto para una noche que, para muchos, simbolizó un regreso triunfal.

Un regreso que parece venir para quedarse

Este concierto no fue solo un show más: fue un acto de reivindicación y celebración. Plastilina Mosh no regresó a Monterrey como simple visitante; regresó como parte de su propia ciudad, trayendo consigo su legado, nuevas piezas y esa chispa creativa que los ha mantenido vigentes.

Fotografa: Diana Alvarado

Para muchos asistentes, la frase de Jonáz aquella noche lo resume todo: “Qué manera tan chingona de que llegara la tocada en Monterrey.

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