Redacción: Jacquelin Linares
La espera valió cada segundo. Conan Gray finalmente pisó tierra regiomontana la noche del domingo 19 de octubre, desatando una ola de emociones en el Auditorio Banamex con su gira internacional The Wishbone Pajama Show. Miles de voces lo recibieron entre gritos, luces y lágrimas, en una velada que fue mucho más que un concierto: fue un viaje emocional y visual de ensueño.

A las 8:30 p.m., las luces se apagaron y el auditorio estalló. “¡Conan, Conan!”, coreaban los fans justo antes de que sonara My World, dando inicio a una noche mágica que parecía salida de un cuento.
El show se sintió como un capítulo de fantasía donde Conan se convirtió en protagonista de su propia historia: un granjero y un marinero en busca del amor perfecto. La puesta en escena —con nubes flotantes, césped artificial y una estética de sueño infantil— envolvió al público en una atmósfera teatral y nostálgica.

La banda, integrada por talentosas mujeres vestidas de marineras, aportó fuerza y energía a cada canción, mientras el público, vestido con pijamas y trajes náuticos, hizo del recinto una auténtica fiesta temática.
Uno de los momentos más conmovedores llegó con This Song. Antes de interpretarla, Conan, visiblemente emocionado, dijo en español:
“Los amo mucho, gracias por estar aquí esta noche. Esta canción se las dedico con todo mi corazón.”
El auditorio respondió con un coro unísono que estremeció al cantante. Pero la conexión no paró ahí: durante Connel, los fans levantaron carteles con la frase “Nosotros te recordamos el amor que mereces”, provocando lágrimas y sonrisas en el escenario.

Entre luces rojas creadas con papel celofán y celulares, Vodka Cranberry se convirtió en un momento íntimo y vibrante. Luego llegó la famosa “Surprise Song”: Conan invitó a Sofía, una fan del público, a romper un huesito de la suerte para elegir entre Astronomy y Alley Rose. La suerte eligió Astronomy, y el auditorio explotó de emoción.
Los himnos Heather, Maniac, Romeo y Memories fueron coreados con pasión, demostrando que el amor por Conan en México apenas comienza.

Para cerrar la noche, Caramel selló el adiós perfecto. Con una sonrisa y la voz entre risas, Conan se despidió entre aplausos:
“¡Conan, hermano, ya eres mexicano!”, gritó el público, y él respondió con el corazón lleno.
Una noche mágica, íntima y poderosa que consolidó el lazo entre Conan Gray y sus fans mexicanos. Monterrey fue testigo de un sueño hecho realidad.





