Redacción: Gabriela Alvarado
El cine de terror mexicano está viviendo un momento brillante, y la película No me sigas llega para confirmarlo. Dirigida por Ximena García Lecuona y Eduardo Lecuona, esta producción logra mezclar el miedo más clásico con una mirada moderna, fresca y profundamente local. Desde su primer minuto, la cinta atrapa con una historia que combina suspenso, crítica social y un terror que se siente demasiado real.

La trama gira en torno a Carla, interpretada por Karla Coronado, una joven influencer obsesionada con aumentar su número de seguidores. Para lograrlo, decide mudarse a un edificio con fama de estar embrujado. Lo que empieza como un simple truco publicitario se convierte en una pesadilla que difumina los límites entre la fama y la muerte. A su lado, Julia Maqueo y Yankel Stevan completan un reparto sólido, joven y con química genuina que da credibilidad a cada escena.
Locaciones con historia y energía sobrenatural
La película se filmó en antiguos edificios de la Ciudad de México, lugares cargados de historia y de una atmósfera tan densa que, según el propio elenco, parecía que el entorno tenía vida propia.
Los actores han contado que durante la grabación se sentía una “energía extraña”, un ambiente pesado que parecía observarlos mientras rodaban. Algunos mencionaron incluso sucesos inexplicables, ruidos sin fuente y luces que se apagaban solas. Más allá de los rumores paranormales, lo cierto es que el escenario aportó una autenticidad única: el terror se respiraba, no solo se actuaba.
El director Eduardo Lecuona explicó que buscaban capturar el miedo desde la verdad del lugar, no desde los efectos. “No necesitábamos inventar el miedo —ya estaba ahí”, comentó entre risas durante la promoción del filme.

No me sigas combina el terror sobrenatural con una crítica al mundo digital. En tiempos donde muchos harían cualquier cosa por unos cuantos likes, la cinta plantea una pregunta incómoda: ¿hasta dónde puede llegar alguien por ser visto? Esa reflexión, unida a la atmósfera tétrica y la estética urbana del filme, hace que la historia conecte con una audiencia que busca algo más que solo sustos.
Ximena García Lecuona logra equilibrar el horror con momentos de tensión psicológica, y al mismo tiempo, imprime una mirada muy mexicana al género. Hay ecos de nuestras leyendas urbanas, de los miedos cotidianos y de ese sentimiento de peligro silencioso que solo quienes viven en esta ciudad pueden entender.

Con No me sigas, el cine de terror mexicano demuestra que está listo para competir a nivel internacional. La película tiene ritmo, identidad y un discurso propio. No busca imitar fórmulas extranjeras, sino contar miedo desde nuestra realidad, con nuestros fantasmas y nuestra historia.
Cada escena se siente viva, cada grito tiene sentido, y al final queda claro que este no es solo un filme de terror: es una declaración de que el miedo también puede tener acento mexicano.

En definitiva, No me sigas no solo asusta: también emociona, provoca y deja huella. Es un gran trabajo que confirma que el cine mexicano de terror tiene mucho que decir, y con esta película, ha pasado a otro nivel.






