Redacción: Arturo Roti
El pasado miércoles 12 de noviembre, el Showcenter Complex de Monterrey se llenó de recuerdos, emociones y una profunda nostalgia con la presentación de Rumours of Fleetwood Mac, la agrupación tributo avalada por el propio Mick Fleetwood.
Desde temprano, el recinto comenzó a poblarse de parejas de mediana edad y melómanos veteranos que llegaban con la ilusión de revivir la magia de una de las bandas más emblemáticas de los setenta y ochenta. Algunos vestían con toques bohemios, otros con playeras de conciertos pasados; todos unidos por una misma pasión: la música de FleetwoodMac.
El concierto arrancó puntual, a las 21:15 horas, con una entrada que de inmediato nos transportó al pasado: “Gypsy”, del álbum Mirage (1982), desplegó una atmósfera mística y elegante que envolvió al público desde el primer acorde. Sin pausa, continuaron con la energética “You Make LovingFun”, perteneciente al legendario Rumours (1977), despertando una ovación colectiva que marcó el tono de la noche.

El viaje temporal siguió con “Blue Letter” de FleetwoodMac (1975), un tema cargado de energía y raíces blueseras, para luego llegar al refinado lirismo de “Sara”, del disco Tusk (1979). Cada canción era un salto en el tiempo, un puente emocional entre generaciones.
Uno de los momentos más emotivos de la velada llegó con “Songbird”, interpretada en un silencio casi sagrado mientras en la pantalla del fondo aparecía la imagen de Christine McVie, la entrañable voz y alma de tantas baladas del grupo. Muchos asistentes se limpiaron discretamente las lágrimas al recordar su partida; fue un instante que pareció detener el tiempo.
La potente “The Chain”, con su inconfundible línea de bajo, encendió al público y provocó una oleada de aplausos y gritos de euforia. Pero la emoción se desbordó definitivamente cuando sonaron los primeros acordes de “Dreams”, la joya inmortal de Rumours. Todo el Showcenterse convirtió en un coro gigantesco, cantando al unísono mientras las luces se movían suavemente como un mar de recuerdos.

El repertorio continuó con “Say You Love Me” y “Gold Dust Woman”, manteniendo la comunión entre escenario y público. Los rostros —muchos marcados por los años— parecían rejuvenecer por momentos, como si las canciones fueran cápsulas de juventud que los transportaban a los días dorados de la radio FM y los discos de vinil.
Luego llegó “Rhiannon”, otro clásico de 1975, interpretado con una intensidad hipnótica que llevó al público al límite antes de un breve intermedio de 15 minutos.
A su regreso, la banda sorprendió con “Holiday Road”, tema solista de Lindsey Buckingham incluido en la banda sonora de National Lampoon’s Vacation (1983), seguido por “SevenWonders”, del álbum Tango in the Night (1987), y “SilverSprings”, joya lateral de Rumours que se ha convertido en una de las favoritas de los fans.

No podían faltar “Landslide”, interpretada con una sensibilidad que erizó la piel, ni “World Turning”, que volvió a poner en alto la energía del público, marcando el equilibrio perfecto entre emoción y poder. La noche alcanzó un nuevo clímax con “Edge of Seventeen”, el icónico tema de Stevie Nicks que desató una oleada de ovaciones y palmas al ritmo del inconfundible riff de guitarra.
Y para el cierre, como era de esperarse, llegaron los himnos que todos aguardaban: “Go Your Own Way” y “Don’t Stop”, ambos de Rumours. El Showcenter se convirtió en un coro unánime que celebraba no solo la música de Fleetwood Mac, sino también la memoria de una era que marcó a millones.
Mientras las últimas notas se desvanecían entre aplausos y gritos de agradecimiento, muchos permanecían de pie, sonriendo con los ojos húmedos. Fue una noche de ensueño, en la que Monterrey viajó en el tiempo y volvió a sentir —aunque fuera por unas horas— la magia intacta de una banda que cambió la historia del rock.






