Fotógrafo: Pablo Rodríguez

Redacción : Elena Aranda

El Escenario GNP Seguros se convirtió en un oasis sonoro cuando Los Cafres tomaron el escenario y comenzaron a repartir su ya tradicional dosis de calma.
Bastó escuchar la voz tibia y envolvente de Guillermo Bonetto, junto con sus movimientos suaves, para que el público entrara en ese estado donde el cuerpo empieza a moverse solo, guiado por un reggae que acaricia más que golpea.

Desde el primer acorde, la conexión fue inmediata. El público permaneció de pie durante toda la presentación, dejándose llevar por esa vibra que solo Los Cafres son capaces de crear. La noche abrió con “Barrilete”, un tema que invita a levantarse después de la tormenta, a seguir caminando aun cuando el viento sopla en contra. Su ritmo, tan ligero como firme, marcó el inicio de un viaje emocional compartido.

Fotógrafo: Pablo Rodríguez

El recorrido continuó con “Instinto”, una joya de hace 30 años —recordándonos que la agrupación lleva 38 años cosechando éxitos—, seguida de “Duro Remedio”, fortaleciendo ese lazo íntimo entre banda y audiencia.

El humor suave de Bonetto apareció cuando presentó “Dreadlocks” con un mensaje: “Este es para aquellos que dejaron de peinarse”. La canción, que habla de respeto más allá de raza, altura o estilo, sirvió también como vitrina para el baterista Adrián Canedo, quien se lució con una ejecución precisa y poderosa.

Uno de los gestos más comentados de la noche ocurrió al inicio del concierto, cuando alguien del público entregó a Bonetto una bandera mexicana. En lugar de ponérsela en los hombros, pidió que la colocaran en un sitio visible del escenario. Ya fuera imaginación o no, muchos sintieron que el cantante se arrodilló brevemente ante ella, gesto que se sintió como un agradecimiento profundo.

La lista siguió con temas como “La Flor”, “Sigo Caminando” —donde Bonetto remató con un espontáneo “¡Viva México, cabrones!” que hizo estallar a los asistentes—, y “Órbita de Amor”, reforzando la atmósfera íntima de la noche. Sin pantallas gigantes ni producción ostentosa, la banda se apoyó únicamente en luces tenues en tonos azules y rojos, dejando que la música, limpia y honesta, hiciera el resto.

Fotógrafo: Pablo Rodríguez

La presentación cerró con un puñado de canciones que el público recibió como abrazos musicales: “Aire”, “Tus Ojos”, “La Naturaleza”, “Si el Amor Se Cae” y “Bastará”. Cada una aportó a esa sensación final de paz que los asistentes se llevaron consigo.

Fue una noche enriquecedora, suave y profunda; un recordatorio de que la música, cuando nace del alma, también puede sanar.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here