Fotografo: CARLOS CERÓN

Redacción: Arturo Roti

 

 

Éste 27 de noviembre. Ni la lluvia que cayó sin tregua durante toda la noche impidió que 10,121 asistentes se dieran cita en la Arena Monterrey para presenciar el regreso triunfal de Earth, Wind & Fire, una de las agrupaciones más influyentes en la historia del soul, el funk y la música disco. Lo que comenzó como una noche gris se transformó rápidamente en una auténtica celebración multigeneracionaldonde veteranos, parejas, familias y fanáticos jóvenes bailaron como si el tiempo hubiera retrocedido 40 años.

 

A las 9:30 en punto, un cronómetro proyectado en las pantallas llegó a cero y, sin margen de duda, arrancó la fiesta. La agrupación abrió con “Shining Star”, empalmada con “Let Your Feeling Show”, un combo explosivo que de inmediato puso a vibrar la arena. Sin dejar que el público tomara aire, continuaron con “System of Survival”, demostrando que su energía sigue intacta.

 

Tras “Serpentine Fire”, llegó uno de los momentos más celebrados de la noche: el solo de Verdine White. A sus 74 años, el icónico bajista volvió a confirmar por qué es una leyenda absoluta: se movió, brincó, giró y sacudió su bajo con una vitalidad y una elegancia que solo los grandes poseen.

Fotografo: CARLOS CERÓN

La velada continuó con “Jupiter”, “Sing a Song” y “Got to Get You Into My Life”, su exquisita reinterpretación del clásico de The Beatles, donde demostraron una vez más cómo han logrado apropiarse de temas ajenos sin perder su esencia.

 

“Kalimba Story” y el intro de “Departure / Head to the Sky” trajeron un momento más contemplativo, preparando al público para la emotividad que venía. En “Devotion”, toda la arena se iluminó con las luces de los celulares, creando un ambiente íntimo y conmovedor.

 

La parte más suave del show llegó con “Love’s Holiday” y la siempre esperada “Reasons”, donde la voz de Philip Bailey volvió a erizar pieles. Su dominio del falsete sigue siendo un espectáculo por sí solo: impecable, limpio y lleno de alma.

 

La energía volvió a subir con “Rock That”, enfriándose solo un instante antes de que sonara uno de los momentos cumbre de la noche: “After the Love Has Gone”, interpretada con una elegancia absoluta.

 

El tramo final comenzó con “That’s the Way of the World”, y desde ahí el ascenso fue imparable: “Fantasy” hizo suspirar a miles, provocando una oleada de nostalgia. Y entonces, la Arena Monterrey se convirtió en una pista de baile monumental cuando arrancó “Boogie Wonderland”. No había rincón en el que alguien no estuviera bailando, sonriendo o cantando a todo pulmón. La fiesta continuó con “Let’s Groove”, aumentando aún más la euforia.

Para el cierre, Earth, Wind & Fire dejó caer su himno eterno: “September”. En ese momento, la Arena explotó. Se vieron padres bailando con sus hijos, parejas mayores tomándose de la mano como hace décadas, grupos de amigos abrazados… una fotografía viva de felicidad colectiva.

 

Fotografo: CARLOS CERÓN

El público pedía más, y la banda regresó para el encore con “In the Stone”, una despedida vibrante que dejó al público satisfecho y todavía cantando mientras abandonaban la arena.

 

Bajo la lluvia, la euforia continuó rumbo al estacionamiento. Muchos seguían tarareando los coros, padres explicaban a sus hijos la importancia de esas canciones y las parejas caminaban sonrientes rumbo a casa. Fue, sin duda, una noche en que Monterrey volvió a bailar como en los tiempos dorados de la música disco.

 

Earth, Wind & Fire no dio un concierto: dio una cátedra.

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