Redacción: Abraham Chávez
El regreso de The Rasmus a México con su Mexico Weirdo Tour 2025 fue una celebración electrizante de tres décadas de carrera, y el concierto de la noche de ayer 12 de Diciembre en el Auditorio Banamex de Monterrey se sintió como la cúspide de esa conexión histórica entre la banda finlandesa y sus seguidores mexicanos. Desde que las luces se apagaron y la primera nota resonó, la energía en el recinto fue una mezcla perfecta de nostalgia, emoción y pura adrenalina rockera.
El show arrancó con “Rest in Pieces”, una explosión sonora que inmediatamente encendió al público y marcó el tono de la noche. Siguieron himnos como “Guilty”, “No Fear” y “Time to Burn”, piezas que demostraron que la banda no solo honra su legado sino que lo renueva con la vitalidad del momento. Con cada acorde, Lauri Ylönen y compañía hicieron evidente que la química con el público mexicano está más viva que nunca, dando paso a uno de los momentos con más nostalgia de todo el concierto, ya que la banda continuaba su show regalándonos“Justify”.

La producción musical fue impecable: transiciones dinámicas, un sonido robusto y la presencia carismática del cuarteto guiaron una velada donde clásicos como“Immortal”, “October & April”, “First day of My Life”, y “Livin’ in a World Without You” se entrelazaron con cortes de su más reciente álbum Weirdo, como “Break These Chains” y “Creatures of Chaos”. La audiencia cantó cada palabra, y en más de una ocasión se escuchó al unísono un coro que vibraba en todo el auditorio, momentos que encapsularon la razón por la que The Rasmus sigue siendo una fuerza vigente en el rock alternativo.
Después de escuchar otras rolas como “F-F-F Falling” e “In My Life”, sonaron las tan esperadas sirenas del intro de “In the Shadows”, haciendo que el Auditorio Banamex retumbara con las voces de cada uno de los asistentes. Otromomento conmovedor de la noche ocurrió justo antes de “Sail Away”. Lauri tomó el micrófono con una guitarra acústica y regaló a los asistentes un fragmento de “It’s Beginning to Look a Lot Like Christmas”, un guiño festivo que no solo arrancó los primeros aplausos de la temporada navideña, sino que también reforzó la sensación de comunidad entre la banda y sus fans: la Navidad estáoficialmente cerca, mencionó Lauri. Ese instante íntimo preparó el terreno perfecto para la emotiva interpretación de “Sail Away” en su versión acústica.
El cierre del concierto fue tan poderoso como emotivo. Tras un breve descanso, la banda regresó al escenario para el encore, donde “Love Is a Bitch” sirvió como el último golpe de energía de la noche. Con el público de pie, coreando y levantando los brazos, The Rasmus se despidió entre agradecimientos, sonrisas y una evidente emoción por la respuesta de Monterrey. Lauri Ylönen tomó unos segundos para observar al auditorio completamente entregado antes de lanzar el último “Thank you, Monterrey”, sellando una noche que dejó claro que la relación entre la banda y sus fans mexicanos es profunda y duradera.






