Fotógrafo: @gusmalamigo

Redacción: Arturo Roti

Monterrey, N.L. — El mítico Café Iguana fue escenario de una noche poco convencional el pasado 9 de enero, cuando la banda británica The Tiger Lillies se presentó ante una entrada aceptable y un público mayoritariamente metalero que terminó siendo sorprendido por un espectáculo tan irreverente como oscuro.

Lejos de lo que muchos asistentes imaginaban, el trío ofreció un show profundamente teatral, con una propuesta musical distinta a los cánones habituales del rock o el metal, pero que logró atrapar a la audiencia desde los primeros minutos gracias a su originalidad y puesta en escena.

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El concierto arrancó pasadas las 9 de la noche con “SohoSong”, tema que marcó el tono del espectáculo y recibió una cálida respuesta del público, que de inmediato conectó con la atmósfera decadente y cabaretera que caracteriza a la banda.

Una puesta en escena única

En el escenario destacó de inmediato Martyn Jacques, vocalista, acordeonista y líder fundador de The Tiger Lillies, quien condujo el concierto con su característico falsete, su presencia teatral y una ejecución que osciló entre el acordeón y el ukulele. A su lado, Adrian Stout aportó profundidad sonora con su contrabajo, mientras que BudiButenop se encargó de la batería y de una serie de instrumentos poco convencionales.

Los tres músicos aparecieron con su peculiar maquillaje y vestuario de trajes amplios, evocando la estética de los años treinta, reforzando la sensación de estar presenciando más que un concierto, una especie de obra escénica.

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Momentos que sorprendieron al público

A lo largo de la noche, The Tiger Lillies recorrieron distintos momentos de su extensa discografía. Temas como “DrunkenHearted Man”, “Stupid Life” y “Happy”, este último perteneciente a su producción más reciente, lograron captar la atención de un público que poco a poco se entregó a la propuesta.

Uno de los instantes más llamativos llegó con “Goodbye”, cuando Adrian Stout tomó su ya conocida sierra musical, extrayendo de ella sonidos agudos que acompañaron la canción, mientras Budi Butenop utilizó una tabla para lavar ropa, guantes y garras para generar efectos rítmicos poco convencionales. Todo esto ocurría mientras Martyn Jacques interpretaba el tema con su falsete característico y un ukulele, provocando asombro entre muchos asistentes.

El repertorio continuó con canciones como “Violin Plays”, “Heroin”, “Wished That You Were Here” y “Roll Up”, entre otros temas, hasta llegar a uno de los momentos más esperados de la noche con “The Crack of Doom”, pieza icónica dentro del catálogo de la banda.

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Una grata sorpresa para el público metalero

El concierto tuvo una duración aproximada de hora y media, tiempo suficiente para que The Tiger Lillies demostraran por qué son considerados un acto único dentro de la escena alternativa internacional. Aunque gran parte del público provenía del ámbito metalero, la mayoría terminó llevándose una grata sorpresa, enfrentándose a una propuesta musical distinta, oscura y profundamente teatral.

Sin estridencias ni artificios excesivos, The Tiger Lillieslograron convertir Café Iguana en un cabaret sombrío, confirmando que su música, aunque ajena a los géneros habituales del público local, tiene la capacidad de conectar y sorprender cuando se presenta con honestidad y carácter.

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