Redacción: Abraham Chávez
La noche del 12 de febrero de 2026 quedará en la memoria de los asistentes como una de las fechas más emblemáticas de la gira Rituales de Porter, una banda que sigue reafirmando su estatus en el rock alternativo mexicano con propuestas sonoras audaces y experiencias en vivo intensas. El Showcenter Complex Monterrey se llenó de energía, expectativas y pasión desde las primeras horas, anticipando lo que sería un recorrido sonoro profundo, evocador y cargado de simbolismo.

La velada inició puntualmente con la banda abridora, School of Rock, quienes encendieron el ambiente con una selección vibrante de covers y temas propios que caldearon el ánimo del público. Su energía juvenil y destreza instrumental fueron el primer ritual antes de la incursión principal de Porter, estableciendo el tono perfecto para lo que vendría después.

Alrededor de las 21:35 horas, la oscuridad se hizo presente y las luces iluminaron el escenario para dar inicio al set de Porter con “América”, el contundente himno que actúa como puerta de entrada al universo sonoro de Rituales: potente, crítico y profundamente emocional. A partir de ese momento, la banda desfiló por un setlist equilibrado que combinó lo nuevo y lo esencial de su trayectoria.

Canciones como “Murciélago”, “Rincón Yucateco” y “Seres Superiores” se entrelazaron con clásicos queridos como “Host of a Ghost” y “Pájaros”, llevando al público a un viaje que osciló entre lo introspectivo y lo visceral. Cada pieza fue recibida con ovaciones, gritos y cánticos, manifestando una comunión inquebrantable entre la banda y sus seguidores. La ejecución de “Guirnalda” y “Una Carita de Ángel” destacó por sus arreglos cuidadosos y la respuesta emocional del público, que no dejó de cantar ni un solo verso.
El encore fue un broche de oro con “La Sombra del Amor”, “Espiral”, “Mamita santa” y el cierre con “Huitzil”, evidenciando la complicidad y la entrega total de Porter hacia su audiencia.

En términos escénicos, el ambiente fue íntimo pero electrizante: luces estratégicas, una audiencia entregada y una banda en sintonía que no escatimó en intensidad ni en calidad durante casi dos horas de concierto. La gira Ritualesen Monterrey no solo fue un concierto sino una experiencia colectiva donde cada canción se sintió como un acto ceremonial, un canto compartido de comunidad y resistencia que reafirma a Porter como una de las fuerzas más creativas de la escena musical contemporánea en México.






