Redacción: Ulises García
La noche del 2 de marzo en la Arena Ciudad de México comenzó con un giro inesperado. Sin previo aviso, Bryan Adamsapareció entre el público, guitarra en mano, provocando una explosión inmediata de gritos y celulares en alto.
Desde los primeros acordes, quedó claro que no sería un concierto convencional: sería una experiencia de cercanía total.
Un inicio que marcó el tono
Ese arranque sorpresivo definió la esencia de la noche: conexión directa, energía compartida y un público completamente entregado. La atmósfera se transformó cuando los brazaletes luminosos sincronizados comenzaron a iluminar la arena al ritmo de cada canción, creando una explosión rítmica de colores.
La Arena no solo escuchaba el concierto… lo iluminaba.
Clásicos que no envejecen
Ya en el escenario central, el show tomó fuerza con una seguidilla de himnos que han acompañado a varias generaciones:
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“Summer of ’69”
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“Heaven”
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“Run to You”
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“Roll With The Punches”
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“(Everything I Do) I Do It for You”
La producción fue sobria pero efectiva. Sin excesos visuales, el peso del espectáculo recayó donde debía: en canciones que siguen vigentes décadas después de su lanzamiento.

El momento más visual
Uno de los instantes más llamativos llegó con “Roll With The Punches”, cuando un guante plateado inflable comenzó a recorrer el aire sobre el público, reforzando el concepto de la gira y generando una postal inolvidable dentro del recinto.
El instante más emotivo
El punto culminante se vivió con “(Everything I Do) I Do It for You)”, convertida en un coro colectivo que envolvió la Arena. Miles de voces cantando al unísono confirmaron que el vínculo entre Bryan Adams y el público capitalino permanece intacto.
Fue piel chinita. Fue nostalgia compartida. Fue una ciudad cantando como si el tiempo no hubiera pasado.
Un cierre que reafirma su vigencia
El cierre mantuvo la energía en alto y dejó claro que el atractivo del show no depende de una producción exagerada, sino de un repertorio que ha trascendido generaciones.
Bryan Adams volvió a demostrar que su fuerza en vivo sigue sólida y que su conexión con la Ciudad de México no solo continúa… se fortalece con cada visita.






