
Redacción: Ulises García
Ciudad de México.— No todos los regresos miran al pasado. Algunos, como el de Guillotina, lo utilizan apenas como punto de partida. Después de 15 años de ausencia, la banda mexicana reaparece con una promesa clara: no repetir su historia, sino reescribirla.
El anuncio de su presentación el próximo 14 de mayo en el Teatro Metropólitan no solo encendió la expectativa de sus seguidores de antaño, también abrió la conversación sobre su lugar en una escena que, aunque cambiante, nunca dejó de vibrar con guitarras distorsionadas.

Pero Guillotina no vuelve para vivir de la memoria. Durante su ausencia, cada integrante exploró caminos individuales que hoy convergen en un sonido más maduro, más consciente y, sobre todo, más honesto. Esa evolución se materializa en “Rompe el silencio”, sencillo lanzado a finales de enero de 2026, que conserva la esencia cruda del rock and roll que los definió, pero con una carga emocional renovada.
La canción no es un guiño al pasado; es una declaración frontal. Guillotina está de vuelta, sí, pero bajo nuevas reglas.
El concierto de mayo promete ser más que un recorrido por sus éxitos. La banda adelantó que incluirá temas nunca antes interpretados en vivo, lo que convierte la velada en una experiencia inédita incluso para quienes los acompañaron desde sus primeras etapas.
En un momento donde el rock mexicano busca reafirmar su identidad frente a nuevas corrientes musicales, el regreso de Guillotina se siente oportuno. No como un acto de resistencia, sino como un recordatorio de que el género sigue evolucionando junto a sus protagonistas.
Lejos de la nostalgia, Guillotina apuesta por el presente. Porque regresar, en su caso, no significa volver a ser lo que fueron, sino mostrar con fuerza en qué se han convertido






