Redacción: Arturo Roti

La banda argentina Mi Amigo Invencible está lista para dar un paso clave en su relación con México: presentarse por primera vez en el Lunario del Auditorio Nacional este próximo 2 de mayo, en lo que su vocalista y guitarrista, Mariano Di Césare, describe como “un deseo que se está cumpliendo”.

Durante una conferencia de prensa virtual, el músico dejó claro que esta visita no es una más. Se trata de la cuarta vez que pisan territorio mexicano, pero ahora llegan en un momento distinto: celebrando los 10 años de La Danza de los Principiantes, despidiendo su más reciente etapa con Arco y Flecha y, al mismo tiempo, preparando lo que será su décimo disco de estudio.

“Ya llegar a la Ciudad de México y pisar el Lunario es un regalo de la música”, afirmó Di Césare, quien subrayó que el crecimiento de la banda en el país ha sido “natural y gradual”, construido desde aquellos primeros conciertos ante apenas 40 o 50 personas, hasta consolidar una base de seguidores fieles.

Un vínculo especial con México

Para el músico mendocino, México no es solo una plaza más en la gira, sino un territorio emocional. Recordó con especial énfasis la conexión con el público desde su primer show en Monterrey, donde, pese a la distancia, encontró una audiencia que cantaba sus canciones como propias.

“Guardamos las miradas de la gente, la gratitud con la que se entregan. Eso solo nos ha pasado en México”, confesó.

Esa cercanía también se traduce en el escenario: la banda suele bajar después de cada show para convivir con sus seguidores, algo que consideran parte esencial de su identidad.

Un ritual más que un concierto

Lejos de concebir sus presentaciones como simples recitales, Di Césare definió el show de Mi Amigo Invencible como una experiencia casi ceremonial.

“Es una celebración. Somos más bien un médium: recibimos y damos”, explicó, al tiempo que describió la estructura de sus conciertos como una narrativa que va de la introspección a la luz.

El setlist —armado entre más de 130 canciones— busca precisamente eso: iniciar en la oscuridad, con temas más densos de etapas anteriores, y cerrar en un tono festivo, donde la energía se libera.

Entre la independencia y la expansión

Con casi dos décadas de trayectoria y una discografía que ronda los 10 álbumes, la banda sigue operando bajo una lógica independiente, lejos de fórmulas prefabricadas.

“Somos amateurs sorprendidos por lo que nos pasa”, dijo el cantante, quien atribuye la permanencia del grupo a dos factores: la conexión humana dentro de la banda y el público que sigue esperando su música.

En ese sentido, defendió la vigencia del rock no como una cuestión de innovación sonora, sino de actitud:

“Quizá ya no se está inventando algo nuevo, pero hay algo caliente. Lo importante es cómo se aborda el arte”.

Lo que viene: nuevo disco en camino

Tras esta gira —que incluye fechas en Chile, Perú, Centroamérica, México y España— la banda regresará al estudio para trabajar en su próximo material.

Di Césare adelantó que el nuevo disco podría surgir de la fusión entre dos universos: la complejidad de La Danza de los Principiantes y la estética más sintética de Arco y Flecha.

Fieles a su esencia, el proceso no estará guiado por estrategias, sino por intuición:

“Tratamos de entrar al estudio sin pensar demasiado. Si planeamos mucho, deja de funcionar”.

Un paso decisivo

El concierto en el Lunario representa, para Mi Amigo Invencible, un punto de inflexión dentro de su historia en México.

“No sabemos cómo va a salir, solo esperamos que la gente que esté ahí salga transformada”, concluyó Mariano.

MI Amigo Invencible promete una ceremonia abierta, una flecha lanzada hacia lo desconocido… y un encuentro con un público que, desde hace años, ya la hizo suya.

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