Los hermanos Huerta saben perfectamente cómo hacernos olvidar todo.
El estrés, los problemas, el cansancio, el desamor… incluso esa desesperación colectiva que se apoderó de la Arena Monterrey tras más de una hora de retraso antes de que iniciara el concierto. Porque sí, la espera fue larga. Pero bastó que Jesse & Joy aparecieran sobre el escenario para que absolutamente todo valiera la pena.
Y vaya manera de hacerlo.
A las 10:20 de la noche finalmente arrancó una de las veladas más emotivas que ha vivido la Arena Monterrey este año, iniciando con “Electricidad” y “Chocolate”, temas que inmediatamente despertaron los primeros gritos y esa vibra nostálgica que acompaña siempre al dúo mexicano.
Pero apenas era el inicio de una avalancha emocional.
“Ya No Quiero”, “Lo Que Nos Faltó Decir” y “Eres Mi Tesoro” fueron marcando el tono de una noche donde el amor, la familia y las heridas emocionales se sintieron más presentes que nunca.
“Esta es una de nuestras partes favoritas del show porque mi hermano y yo cantamos canciones que casi no tocamos”, confesó Joy antes de interpretar “No Sé Cómo Lo Haces”, una canción que describió como un regalo entre hermanos por el cariño que ambos se tienen.
Y sí… ahí empezaron los primeros ojos llorosos de la noche.
La atmósfera íntima continuó con “Gotitas de Amor”, pero Jesse & Joy todavía tenían preparado uno de los momentos más especiales del concierto: las complacencias.
“Piensen muy bien qué van a pedir”, dijeron entre risas antes de dejar que el público eligiera parte del setlist. La ganadora fue “Dónde Está El Amor”, aunque la emoción siguió creciendo cuando también interpretaron “Si Te Vas”.
Monterrey ya estaba completamente entregado.
“Nuevos Recuerdos” y “Dueles” terminaron de explotar el ambiente, especialmente cuando enormes globos comenzaron a rebotar por toda la Arena Monterrey mientras miles de personas cantaban uno de los himnos más dolorosamente hermosos del dúo.
El coro del público simplemente retumbó en todo el recinto.
Y entonces llegó otro momento inolvidable.
Jesse bajó del escenario principal y recorrió uno de los pasillos de la arena hasta llegar al final de cancha, acercándose muchísimo más a los asistentes mientras el recinto entero lo seguía entre gritos y celulares iluminando el camino.
Desde el escenario alterno ubicado en la parte trasera del recinto sorprendió interpretando “Bendición”, una canción que, según confesó, nunca habían cantado en vivo. Después continuó con “Dueles”, creando uno de los momentos más íntimos y especiales de toda la noche.
Pero si alguien terminó enchinando la piel de toda la Arena Monterrey fue Joy.
La cantante apareció completamente sola en escena para interpretar a capela “Me Soltaste”, envuelta únicamente por luces tenues donde apenas se alcanzaba a ver su silueta. El silencio del público fue absoluto. Nadie quería romper ese momento.
Y cuando parecía imposible elevar todavía más la emoción… apareció el mariachi.
El Mariachi Oro de México se unió al concierto para acompañar a Joy en un bloque espectacular conformado por “Si Nos Dejan”, “Si No Te Hubieras Ido”, “La Bikina”, “Caray”, “Secreto de Amor” y “Volver, Volver”.
La potencia vocal de Joy simplemente fue brutal.
“Por muchas razones mi hermano y yo nos sentimos agradecidos… entre ellas ustedes, porque nos han visto crecer y nos han acompañado en momentos de dolor”, expresó Joy entre lágrimas antes de interpretar “Un Besito Más”.
Y ahí sí… la Arena Monterrey terminó completamente rota emocionalmente.
No sólo Joy lloró. Muchísimas personas entre el público también lo hicieron mientras abrazaban a quienes tenían al lado.
Pero Jesse & Joy saben perfectamente cómo levantar el ánimo después de romperte el corazón.
Por eso la recta final del concierto cambió completamente la energía con canciones como “¿Con Quién Se Queda El Perro?”, “Ecos de Amor”, “Digas Lo Que Digas”, “Llorar” y “Te Esperé”.
Aunque la verdadera fiesta estaba guardada para el cierre.
“3 A.M.” y “La De La Mala Suerte” hicieron explotar nuevamente el recinto, desatando una celebración colectiva donde el despecho terminó convirtiéndose en fiesta.
“Gracias Monterrey por venir a curarse ese despecho con nosotros”, dijo Joy antes de abandonar aparentemente el escenario.
Pero claro… todavía faltaba una última sorpresa.
El dúo regresó “Corriendo” para el encore final mientras Joy aparecía en la parte más alta de la Arena Monterrey descendiendo por las escaleras mientras interpretaba “¡Ay Doctor!”, caminando entre los asistentes hasta llegar nuevamente al escenario principal.
“Mucha gracias Monterrey, los amamos. Gracias por una noche increíble y esperamos regresar pronto”, dijeron antes del cierre definitivo.
Y entonces sonó “Corre”.
Miles de personas cantándola al mismo tiempo. Algunas llorando, otras abrazándose y muchas simplemente mirando el escenario intentando guardar el momento para siempre.
“Espacio Sideral” fue la encargada de cerrar una noche donde Jesse & Joy demostraron que su música sigue teniendo el mismo poder de siempre: hacernos sentir absolutamente todo.






