Redacción: Elena Aranda
Hay canciones que no solamente se escuchan: se sienten en la piel. Y eso fue precisamente lo que ocurrió en el Escenario GNP Seguros, donde el Mariachi Vargas de Tecalitlán llegó dispuesto a recordarle a Monterrey que septiembre podrá ser el mes de la patria, pero el amor por México se celebra durante todo el año.
Con su espectáculo “Más Mexicano que Nunca”, la agrupación ofreció una gala que fue mucho más que un concierto. Fue un recorrido por las tradiciones, los sonidos y las canciones que forman parte de la identidad de un país, acompañados por grandes exponentes del talento local y nacional.
Desde el primer acorde, el público regio dejó claro que estaba listo para cantar, emocionarse y, por supuesto, presumir con orgullo ese sentimiento que solamente una buena canción mexicana puede provocar.
Monterrey abrió la fiesta
La celebración comenzó con dos representantes del talento local: Daniel Rocha, El Mariachi Tecatitlán, y Mariachi Estrella de Monterrey, quienes tuvieron la responsabilidad de preparar al público para una noche que prometía ser muy mexicana.
Ambas agrupaciones encendieron los ánimos y demostraron que Monterrey también tiene mucho que decir cuando se trata de mariachi y música tradicional.
Después de este vibrante inicio llegó el momento esperado.
El Mariachi Vargas tomó el escenario
Las luces cambiaron y el escenario recibió a una agrupación que lleva décadas llevando el nombre de México por el mundo.
Mariachi Vargas de Tecalitlán comenzó su presentación con “Cuando Suena el Mariachi”, para continuar con clásicos como “Qué Bonita es Mi Tierra”, “Guadalajara” y “La Bikina”.
Y ahí fue cuando comenzaron las primeras pieles chinita de la noche.
Porque escuchar estos temas en vivo, interpretados por una agrupación con semejante trayectoria, es prácticamente imposible sin sentir ese pequeño escalofrío que aparece cuando una melodía conecta directamente con nuestras raíces.
Un homenaje a los grandes de la música mexicana
El repertorio continuó recorriendo algunas de las voces y compositores más importantes de México.
El homenaje a José Alfredo Jiménez llegó con “Vámonos”, “Échame a Mí la Culpa” y “Me Cansé de Rogarle”, canciones que siguen demostrando que las historias de amor, desamor y tequila nunca pasan de moda.
Después apareció la música de Alejandro Fernández con “Mátalas”, “Como Quien Pierde una Estrella” y “Nube Viajera”.
Pero uno de los momentos más emotivos llegó cuando sonaron “México en la Piel” y “Viajero”, temas popularizados por Luis Miguel y que tienen un vínculo especial con el propio Mariachi Vargas, pues la agrupación participó en las grabaciones de aquel proyecto musical.
El orgullo patrio estaba literalmente a flor de piel.
Juan Gabriel también tuvo su momento
Y si hablamos de canciones que forman parte del ADN musical de México, era imposible dejar fuera a Juan Gabriel.
El Mariachi Vargas llevó al público por algunos de los grandes éxitos del Divo de Juárez, entre ellos “Para Qué Me Haces Llorar”, “La Farsante”, “La Diferencia”, “Ya Lo Sé Que Tú Te Vas” y “Así Fue”.
Y para transformar la nostalgia en fiesta, llegó uno de esos temas que automáticamente cambia el ambiente:
“El Noa Noa”.
El público respondió cantando y celebrando uno de los grandes himnos de la música popular mexicana.
Del mariachi al acordeón
Pero la noche todavía tenía más sorpresas.
Uno de los invitados especiales fue Sergio Plascencia, conocido como “El Rey del Acordeón en Jalisco”, quien apareció para aportar el sonido norteño a esta celebración.
Con su acordeón acompañó temas como “Tragos Amargos”, “Un Rinconcito en el Cielo”, “Amores Fingidos” y “Mi Casa Nueva”.
Y bastó escuchar los primeros acordes para que el público reconociera inmediatamente las canciones y comenzara a corearlas a todo pulmón.
La fusión entre mariachi y acordeón demostró, una vez más, que la música mexicana puede tener muchos caminos, pero todos terminan llegando al mismo lugar: el corazón.
México también se baila
La música no estuvo sola.
Una pareja de ballet folclórico se encargó de llenar el escenario de movimiento, color y tradición, llevando al público por una representación visual de nuestras raíces.
Pero no se quedaron arriba.
Los bailarines bajaron del escenario para invitar a algunos asistentes a bailar al ritmo del acordeón, provocando sonrisas y más de un intento por demostrar que en Monterrey también hay quienes tienen sus buenos pasos guardados.
La gran sorpresa: ¡un Maxi Mariachi!
Aunque hubo quienes pudieron extrañar en el repertorio el emblemático “El Pastor”, la noche todavía tenía guardada una sorpresa monumental.
Cuando parecía que la celebración llegaba a su fin, Daniel Rocha, El Mariachi Tecatitlán, y Mariachi Estrella de Monterrey regresaron al escenario para unirse al Mariachi Vargas.
El resultado fue un impresionante “Maxi Mariachi”, una reunión de músicos que convirtió el escenario en una verdadera celebración de talento mexicano.
Y para hacer todavía más especial el momento, todas las agrupaciones interpretaron “El Corrido de Monterrey”.
La reacción fue inmediata.
El público se puso de pie para ovacionar una interpretación que no solamente celebró a la Sultana del Norte, sino que consiguió unir el talento regio con la máxima tradición del mariachi mexicano.
129 años haciendo fiesta por México
Con 129 años de historia, el Mariachi Vargas de Tecalitlán continúa demostrando que las tradiciones no están peleadas con el presente y que una canción mexicana puede seguir provocando las mismas emociones generación tras generación.
La noche en Monterrey fue precisamente eso: una celebración de México a través de sus canciones, sus músicos y sus tradiciones.
Porque septiembre nos recuerda que somos un país que canta, baila, brinda, recuerda y se emociona con su música.
Pero México no necesita calendario.
México se celebra todo el año.
Así que solamente queda decirlo como se debe:
¡Viva México!
¡Viva el folclor!
¡Vivan nuestras tradiciones!
¡Y que viva el Mariachi Vargas de Tecalitlán!






