Redacción: Arturo Roti
El exlíder de Talking Heads presentó en el Escenario GNP Seguros su espectáculo Who Is the Sky?, una propuesta donde la música, la danza y la interacción con el público terminaron formando una misma experiencia.
A las 9:12 de la noche, David Byrne apareció en el Escenario del GNP Seguros y comenzó a construir, frente a miles de personas, una experiencia que rápidamente dejó atrás la estructura tradicional de un concierto. Antes de arrancar, se pidió al público hacer lo posible por guardar los teléfonos y evitar las grabaciones de video y audio para disfrutar al máximo lo que estaba por suceder. La petición terminó siendo parte importante de la experiencia, porque el espectáculo de Who Is the Sky? exige mirar el escenario completo y seguir cada movimiento.
Vestidos con uniformes naranjas, Byrne y sus músicos comenzaron la noche con “Heaven”, una pieza íntima que desde los primeros segundos consiguió atrapar a la audiencia. La canción permitió que el concierto comenzara con una atmósfera cercana, mientras la voz de Byrne se abría paso en medio de un escenario que todavía parecía tener mucho espacio por ocupar.
El cambio llegó con “Everybody Laughs”. El ambiente se transformó rápidamente y el público comenzó a entrar en el ritmo de una presentación en la que los músicos tenían una participación física permanente. Caminaban, cruzaban el escenario, cambiaban de posición y tocaban sus instrumentos mientras formaban parte de una coreografía perfectamente integrada a la música.
Con “And She Was”, David Byrne abrió de lleno la puerta al universo de Talking Heads. Después llegó “StrangeOvertones”, la colaboración con Brian Eno, y posteriormente “Houses in Motion”, manteniendo una dinámica en la que cada canción parecía modificar la personalidad del escenario.
La propuesta visual fue tomando fuerza conforme avanzaba el espectáculo. El escenario estaba diseñado para permitir que los músicos se desplazaran libremente, de manera que guitarras, bajo, teclados y percusiones también terminaron formando parte de la coreografía. Byrne se mantuvo en movimiento junto a ellos y convirtió cada desplazamiento en un elemento más de la presentación.
“T Shirt” mantuvo el ritmo antes de que “Nothing ButFlowers” provocara otra reacción inmediata entre los seguidores de Talking Heads. La noche avanzaba entre sonidos, imágenes y movimientos, con Byrne utilizando canciones de diferentes etapas de su carrera para construir un espectáculo que funciona como una sola pieza.
Uno de los momentos más celebrados llegó con “This MustBe the Place (Naive Melody)”. La canción consiguió reunir a distintas generaciones de seguidores que han encontrado en la música de Byrne diferentes puertas de entrada. Para algunos estaba el recuerdo de Talking Heads; para otros, Stop Making Sense, American Utopia o la etapa actual del músico. Todos terminaron compartiendo la misma canción.
El repertorio continuó con “¿Cuál es la razón?”, versióncumbia en español de “What Is the Reason for It?”, seguida por “Like Humans Do”, “When We Are Singing” e “Independence Day”. La música comenzó a viajar por diferentes ritmos e influencias mientras el público permanecía atento a una puesta en escena donde la energía nunca dependió únicamente de las luces o las pantallas.
Con “Slippery People”, Talking Heads volvió a ocupar el centro de la noche. Después apareció “Moisturizing Thing”, una de las piezas de Who Is the Sky?, integrada al repertorio junto a canciones que Byrne ha construido a lo largo de varias décadas.
El espectáculo bajó entonces ligeramente la intensidad con “My Apartment Is My Friend” para hacer un recordatorio de la pandemia y de cómo nuestro refugio se convirtió en nuestro mejor amigo y “Air”, dos momentos que permitieron apreciar otra faceta de la propuesta antes de entrar en la recta final.
La aparición de “Psycho Killer” cambió nuevamente el ambiente. Uno de los temas más reconocidos de TalkingHeads provocó una reacción inmediata y preparó el terreno para “Life During Wartime”, canción que llevó consigo una carga política que también forma parte del discurso de Byrneen esta gira.
Las imágenes proyectadas durante el espectáculo acompañaron ese mensaje y establecieron un vínculo entre las canciones y el momento político que atraviesa Estados Unidos. Byrne encontró así un espacio para hablar de temas como la migración, las políticas de ICE y la división social, manteniendo el equilibrio entre el entretenimiento y una postura personal frente a la realidad que lo rodea.
Después llegó “Once in a Lifetime”, uno de los momentos más explosivos de la noche. El público reconoció cada parte de la canción y el Escenario GNP se convirtió nuevamente en una pista de baile. Byrne, a sus 74 años, continuó moviéndose junto a sus músicos con una energía que terminó siendo uno de los elementos más llamativos de toda la presentación.
“Everybody’s Coming to My House” preparó el camino para el cierre. La canción funcionó como una última invitación a compartir el espacio, antes de que Byrne y su banda lanzaran el golpe final con “Burning Down the House”.
Ahí la celebración alcanzó su punto máximo. El público bailó, cantó y respondió a uno de los grandes himnos de Talking Heads mientras los músicos llevaban al límite aquella combinación de movimiento, ritmo y energía que había comenzado casi dos horas antes.
Who Is the Sky? encontró en Monterrey un público dispuesto a dejarse llevar por una propuesta que tiene tanto de concierto como de danza y performance. La petición inicial de guardar los teléfonos terminó cobrando sentido: había demasiadas cosas ocurriendo simultáneamente como para vivirlas a través de una pantalla.
Durante la noche, Byrne consiguió algo que ha perseguido durante buena parte de su carrera: hacer que la música deje de ser únicamente algo que se escucha para convertirse en algo que se observa, se siente y se comparte.
Y cuando las últimas notas de “Burning Down the House” terminaron de sonar, aquel escenario que al principio parecía tener tanto espacio vacío había quedado completamente lleno de vida.






