MONTERREY, N.L.— ¡Las bajas temperaturas no pudieron enfriar el corazón de los regios! Alejandro Sanz regresó a Monterrey este sábado con su gira “¿Y ahora qué?” para protagonizar una velada llena de romanticismo, nostalgia y canciones que han acompañado a sus seguidores a lo largo de los años.
En punto de las 21:01 horas, el español cumplió con su cita en el Estadio Borregos y arrancó el espectáculo con “Desde cuándo”, para después continuar con “Bésame” y “Por bandera”, tres temas que marcaron el inicio de una noche cargada de emociones.
Durante “Por bandera”, el cantante protagonizó un detalle que conquistó a los asistentes: pidió a una fan la bandera de España que sostenía entre el público, la besó y se la devolvió. ¡Pero ahí no terminó la muestra de cariño! También apareció la bandera de México, que terminó regalando al público, desatando la emoción de sus seguidores.
¡Con esos detalles también se conquista a Monterrey!
“Mi soledad y yo”: canciones que también salvan vidas
Después de saludar a los asistentes con un efusivo “¡Regiolandia!”, Alejandro Sanz dejó claro que estaba feliz de reencontrarse con el público regio, al que reconoció por su calidez y por esa manera tan especial de compartir.
La velada continuó con “A la primera persona” y uno de esos clásicos que tocan fibras sensibles: “Mi soledad y yo”. Antes de interpretarlo, el cantante compartió una confesión que llegó directo al corazón.
“Y una canción me salvó la vida, no una vez, muchas veces, a mí y a ‘Mi soledad y yo’”, expresó el artista, provocando una conexión especial con sus seguidores, quienes lo acompañaron coreando cada palabra.
La nostalgia continuó con “El vino de tu boca”, tema que presentó con un comentario muy a su estilo.
“¡Qué alegría verlos! Monterrey es bendito, en esta tierra saben muy bien compartir y más si es una copa de vino”, mencionó, desatando la emoción de los presentes.
El repertorio avanzó con “Quisiera ser”, “Regálame la silla”, “Amiga mía”, “Deja que te bese” y “Las guapas”, canciones que mantuvieron al público cantando y disfrutando de cada momento.
¡El amor hizo de las suyas en el Estadio Borregos!
Pero si algo quedó claro durante la noche es que los conciertos de Alejandro Sanz también pueden convertirse en el escenario perfecto para escribir una nueva historia de amor.
Antes de interpretar “Cuando nadie me ve”, el cantante decidió hacerle un favorcito a un fan que le había enviado un mensaje muy especial.
“Se ha llegado el momento, ¿cómo voy a llegar a Regiolandia y no hacerle un favorcito? Me dieron un cartelito y les tengo que ayudar. El cartelito dice que le quiere pedir compromiso a su novia”, comentó.
El mensaje pedía la ayuda del español para que un joven pudiera entregarle el anillo a su pareja. Así fue como Ulises y Gaby se convirtieron en protagonistas de uno de los momentos más emotivos de la noche.
Aunque la pareja ya se había comprometido minutos antes, el cantante les dio una segunda oportunidad para vivir la propuesta frente a todo el estadio. Ulises volvió a pedirle matrimonio a Gaby, esta vez con el micrófono abierto y cientos de personas como testigos.
¡Y claro que ella aceptó!
Entre aplausos, gritos y sonrisas, Alejandro Sanz celebró el momento con un espontáneo “¡Yo los declaro!”, desatando todavía más emoción entre los asistentes.
Sin duda, una historia que la pareja difícilmente olvidará y que convirtió el concierto en algo más que una noche de música.
De “Mi marciana” a un “Corazón partío”
La velada siguió con “El alma al aire”, “Mi marciana” y “No es lo mismo”, canción durante la cual el artista recibió algunos regalos del público, entre ellos un sombrero vaquero rojo y un peluche.
Después llegaron “Aquello que me diste”, “Y si fuera ella” y “Lo ves”, temas que demostraron que el repertorio de Sanz sigue teniendo un lugar especial en el corazón de sus seguidores.
Tras abandonar momentáneamente el escenario, el español regresó para despedirse con uno de los temas más emblemáticos de su carrera.
“Y esta siempre, siempre será su canción, así que va por ustedes”, expresó antes de interpretar “Corazón partío”, desatando un coro multitudinario que acompañó al cantante en los últimos momentos del espectáculo.
Así, Alejandro Sanz cerró una noche de casi dos horas en el Estadio Borregos, donde el frío quedó en segundo plano frente a las canciones, los recuerdos y las historias de amor que se hicieron presentes.
Porque si algo tiene la música de Alejandro Sanz es que puede llevarte de la nostalgia al enamoramiento en cuestión de segundos… y hasta conseguir que alguien salga del concierto ¡con anillo y boda en el horizonte!






