Redacción: Arturo Roti

Ni la llovizna pudo frenar a los seguidores de Inspector, quienes se dieron cita en la Arena Monterrey para celebrar los 30 años de trayectoria de la agrupación con su gira Misión: Ska Tour. Desde niños acompañados por sus padres hasta familias completas, el público respondió a la convocatoria para vivir una noche donde el ska fue el protagonista.

La fiesta comenzó en punto de las 9:15 de la noche con Pato Machete, quien abrió su presentación con Andamos Armados, recordando los años de Control Machete, para después dar paso a Soy, de su etapa como solista. Sin embargo, uno de los momentos más celebrados llegó con Sí, Señor, cuando Chuy Arriaga, conocido como El Padrino, y su hijo Max se sumaron en el saxofón, provocando que la energía se desbordara entre los asistentes.

El repertorio continuó con temas como Así Son Mis Días, Ileso y Rancho, hasta llegar a la infaltable Comprendes, Méndez?. Pato Machete cerró su participación con Cumbia Sobre el Río, dejando al público encendido y con el ambiente listo para recibir a los protagonistas de la noche.

Inspector tomó el escenario con Misión Ska y enlazó de inmediato con Deja Ya de Mentir y Cara de Chango, dejando claro que la celebración apenas comenzaba. Con tres décadas de camino y un repertorio que ha acompañado a distintas generaciones, Big Javi, Homero y El Padrino se adueñaron rápidamente del recinto, mientras la Arena Monterrey se transformaba en una enorme pista de baile

La nostalgia también tuvo su lugar con Ska Voovee BoobieBaby, tema que transportó a los seguidores hasta 2004. Sin dar tregua, la banda siguió con Sin Rencor, Pasa la Vida y Convaleciente, mientras Big Javi agradecía al público por acompañarlos en una fecha tan especial.

Uno de los momentos más emotivos llegó con Cómo Te Extraño, canción que puso a cantar a toda la Arena Monterrey. El solo de trompeta de Ruso añadió un toque especial a la interpretación, en una noche que alternó entre la euforia del baile y la emoción de corear canciones que han marcado la historia de la agrupación.

La celebración continuó con clásicos como Serpientes y Escaleras, Bésame Mucho, Osito Dormilón y Te He Prometido, además de un popurrí de ska que incluyó Guns of Navarone, Gangsters, 2 Tone Army y Araña Ska. La variedad del repertorio mantuvo al público en movimiento y confirmó la conexión que Inspector ha construido con sus seguidores a lo largo de tres décadas.

Otro momento destacado fue la participación de Max, hijo de El Padrino, quien volvió a subir al escenario para tocar el saxofón junto a su padre. La escena aportó un significado especial a la celebración, al mostrar cómo la pasión por la música puede transmitirse de una generación a otra y encontrar nuevas formas de mantenerse viva.

La banda también sorprendió con su versión de Yo No Nací para Amar, original de Juan Gabriel, antes de reservar para el tramo final una de las descargas más esperadas de la noche. Aunque No Sea Conmigo, Amargo Adiós, Amnesia, Es Por Ti y Y Qué… fueron parte de la artillería con la que Inspector mantuvo la intensidad hasta el último tramo del concierto.

Después de un breve encore, la agrupación regresó para despedirse con Me Estoy Enamorando, poniendo el broche de oro a más de dos horas de música y celebración.

Treinta años después de comenzar su camino, Inspector sigue encontrando en sus canciones un punto de encuentro entre generaciones. En la Arena Monterrey, la llovizna quedó fuera y el ska se encargó de reunir a padres, hijos y viejos seguidores en una misma fiesta. Porque cuando suenan esos metales, el bajo marca el paso y la voz de Big Javi convoca al coro colectivo, queda claro que el skamexicano sigue más vivo que nunca.

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