Redacción: Arturo Roti

El pasado jueves 30 de abril, la ciudad de Monterrey fue testigo de un momento largamente esperado por los fans de la nostalgia ochentera: el arranque de la gira 2026 de Men at Work, liderados por el siempre carismático Colin Hay. La cita fue en el Showcenter Complex, donde se congregó un público mayoritariamente veterano, dispuesto a revivir una época… aunque la banda tenía otros planes antes de soltar los grandes éxitos.

El concierto arrancó a las 9 de la noche con “Touching The Untouchables”, tema de su emblemático debut Business as Usual, dejando claro desde el inicio un sonido limpio, preciso, prácticamente impecable. Sin bajar la intensidad, enlazaron con “No Restrictions”, marcando una apertura sólida con dos piezas que no son necesariamente las más populares, pero sí fundamentales para entender su esencia.

El tercer tema, “Broken Love”, dio un giro interesante al set, al tratarse de material de la etapa solista de Hay, específicamente de American Sunshine. Fue ahí donde apareció por primera vez la cercanía del músico con el público regiomontano, saludando en un español claro y cálido: “Buenas noches gente hermosa de Monterrey, muchas gracias por venir”, desatando los primeros aplausos efusivos de la noche.

La velada continuó con “Tumbilinig Down” y “Can’t TakeThis Town”, también de su faceta individual. El público, en su mayoría sentado, escuchaba con atención y respeto, quizá sin reconocer del todo estos temas, pero disfrutando la calidad interpretativa y la ejecución pulcra de la banda. El viaje al pasado regresó con “Down by the Sea”, seguido de “I Can See It In Your Eyes” y “Looking For Jack”, reforzando el peso del primer álbum en el repertorio.

Entre canciones, Hay preguntó con cierta complicidad si se trataba del primer show de la gira, generando una conexión directa con la audiencia antes de continuar con “Upstairs in My House” y “Blue for You”, cortes del disco Cargo. La noche avanzaba con equilibrio entre nostalgia y exploración, sumando temas como “Everything I Need”, “Catch a Star” y “No Sign of Yesterday”, donde el bajista Yosmel Montejo se robó un momento especial con un solo llevándose la ovación de la gente.

Uno de los momentos más íntimos llegó con “The LongestNight”, dedicada a su fallecido compañero Greg Ham. Fue un instante de respeto y emoción, sostenido por los aplausos de un público que, aunque paciente, comenzaba a ansiar los himnos.

Y entonces, sin aviso, llegó la chispa: “Overkill”. Bastaron los primeros acordes para encender el recinto. Sin pausa, siguieron con “Dr. Heckyll and Mr. Jive”, elevando la energía y confirmando que la fiesta apenas comenzaba.

El escenario tomó un nuevo matiz cuando Cecilia Noël, esposa de Hay, asumió la voz principal en “HelplessAutomaton”. Fue también el momento de presentar a la banda: Jimmy Branly en la batería, San Miguel Pérez en guitarra, Yosmel Montejo en el bajo, Rachel Mazer en saxofón, flauta y teclados, además de la propia Noël en coros. Un ensamble sólido, versátil y perfectamente ensamblado.

El cierre fue una descarga directa de nostalgia pura. “Underground” y “It’s a Mistake” prepararon el terreno para lo inevitable: “Who Can It Be Now?” hizo cantar a todos, pero fue “Down Under” la que terminó de desatar la euforia colectiva. Ahí sí, nadie permaneció sentado.

Para cerrar, “Into My Life” y “Be Good Johnny” pusieron el broche final a una noche que, más que un concierto, se sintió como una celebración largamente postergada. Monterrey, finalmente, saldó esa deuda con una banda que marcó a toda una generación, y que demostró que, más allá de los años, su música sigue viva, precisa y profundamente conectada con su audiencia.

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