Redacción: Pablo Rodríguez

Hay conciertos donde la gente sólo va a escuchar música.

Y luego están esas noches donde el recinto completo vibra como si todos compartieran la misma historia.

Eso fue exactamente lo que pasó con Víctor Mendívil en el Auditorio Banamex.

Desde horas antes del show ya se sentía un ambiente distinto alrededor del recinto. Fans llegando con outfits urbanos, cadenas, jerseys oversize y muchísima emoción por ver a uno de los nombres que sigue creciendo con fuerza dentro de la escena mexicana.

Y sí… Monterrey respondió como tenía que responder: SOLD OUT.

La noche arrancó de manera completamente épica con la intro de “Tutankamón”, mientras Víctor aparecía sobre el escenario usando la icónica playera de la agrupación regiomontana La Mente en Blanco, un detalle que inmediatamente conectó con el público y dejó claro el respeto que tiene por la vieja escuela y las raíces del barrio.

Desde ese momento el Banamex ya estaba explotando.

Pero uno de los momentos más emotivos e importantes de toda la noche llegó cuando rindió homenaje a Adán Zapata interpretando “Soy de Barrio”, provocando que miles de asistentes corearan cada palabra con muchísimo sentimiento.

La energía cambió por completo.

Por unos minutos el concierto dejó de sentirse como un simple show y se convirtió en una especie de tributo colectivo donde el público cantó desde el corazón, recordando a una de las figuras más importantes del rap urbano regio.

Y claro… las sorpresas apenas comenzaban.

Cuando sonaron los primeros acordes de “Perlas Negras”, apareció Gabito Ballesteros sobre el escenario desatando una ovación brutal dentro del Auditorio Banamex.

La locura aumentó todavía más más tarde con la llegada de Padrinito Toys para interpretar “Los Collares”, convirtiendo el recinto en una auténtica fiesta donde nadie quería quedarse quieto.

Durante toda la presentación la conexión entre Víctor Mendívil y sus fans fue impresionante.

No había una sola canción que no fuera cantada a todo pulmón.

Temas como “2+2”, “Victoria”, “Zaza”, “MJR Jordan” y “Jacobo Grinberg” hicieron retumbar completamente el Banamex mientras las luces, los visuales y la energía del público terminaban de construir una noche que fácilmente quedará marcada como uno de los shows más importantes en la carrera del cantante.

Porque más allá de los invitados o la producción, lo que realmente sostuvo el concierto fue la conexión genuina que Víctor logró crear con la gente.

Se notaba en cada coro, en cada grito y en cada celular levantado intentando guardar un pedazo de la noche para volverlo recuerdo.

Y cuando parecía que ya no podía subir más el ambiente… llegó “ORULA”.

Un cierre explosivo, intenso y completamente eufórico que terminó de sellar una presentación donde Monterrey dejó clarísimo que Víctor Mendívil atraviesa uno de los momentos más fuertes de su carrera.

Y honestamente… esto apenas parece el comienzo.

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