Si había una manera de celebrar a lo grande en casa, Bronco ya encontró la fórmula: una Arena Monterrey a reventar, sus grandes éxitos y una noche llena de invitados que convirtió “El Gran Baile” en una verdadera fiesta de poder regio.
El reloj marcaba las 22:23 horas cuando las luces bajaron y las primeras notas de “Zapatos de Tacón” anunciaron que la fiesta comenzaba. Desde ese momento, el público dejó claro que había llegado dispuesto a cantar, bailar y recordar cada una de esas canciones que forman parte de la historia musical de varias generaciones.
“Siempre estar en casa es muy gratificante después de andar por otras partes. Es fantástico regresar a casa y sabiendo que hay una gran familia esperándonos, que son ustedes”, expresó Lupe Esparza, provocando una ovación de esas que solo Monterrey sabe regalar.
¡Y llegaron Los Invasores!
Pero apenas estaba calentando la noche cuando llegó la primera gran sorpresa: Los Invasores de Nuevo León subieron al escenario para compartir este momento con Bronco.
La colaboración tuvo un ingrediente todavía más especial: de acuerdo con lo expresado durante el concierto, era la primera vez que ambas agrupaciones se presentaban juntas en vivo, convirtiendo el encuentro en uno de los momentos más comentados de la noche.
Porque sí, Monterrey sabe de música norteña… ¡y cuando junta a dos pesos pesados, aquello se convierte en historia!
Arturo Buenrostro también dijo: ¡aquí estoy!
Pasada la medianoche, la fiesta todavía tenía cuerda para rato. El escenario recibió a Arturo Buenrostro, integrante de El Poder del Norte, quien se sumó a la celebración dejando claro que la amistad y la música también tienen sus propios reencuentros.
Junto a Bronco interpretó temas como “A qué le tiramos” y “Para qué me engaño”, provocando que la Arena volviera a convertirse en una enorme cantina musical… pero de las buenas.
Y cuando apareció el mariachi… ¡se derritió la Arena!
Pero si algo no estaba en el radar de muchos fue el momento en que Bronco cambió el acordeón y la norteña por un set acompañado de mariachi.
Y ahí sí… más de una seguramente pensó: “Lupe, ¿y la serenata para cuándo?”
Con el mariachi sonando en la Arena Monterrey, llegaron canciones como “Alma de Acero”, “La Mano de Dios”, “Que No Quede Huella” y “Otra Vez el Amor”, dándole a la noche un giro completamente distinto y cargado de romanticismo.
El palomazo que nadie tenía en el bingo
Y como la noche ya venía de sorpresa en sorpresa, todavía faltaba otro momento especial.
Arturo Rodríguez, de Guardianes del Amor, se unió a Bronco para protagonizar un inesperado palomazo con “Estoy a Punto”.
Porque una cosa es ir a un concierto de Bronco y otra muy diferente salir diciendo: “¡Yo vi ese palomazo en vivo!”.
La noche llegó a su fin… pero no sin pedir otra
Las horas avanzaron y la energía de la Arena Monterrey permaneció al máximo. El público quería más, pedía otra canción, otra historia, otro recuerdo… pero hasta “El Gran Baile” tenía que llegar a su final.
Para cerrar una noche que estuvo cargada de nostalgia y grandes invitados, Bronco recurrió a algunos de esos temas que ya forman parte del ADN musical de la agrupación y que han cruzado generaciones y fronteras.
“Dos Mujeres y un Camino”, “Aunque No Me Quieras” y “Amigo Bronco” fueron parte de la despedida, dejando a miles de voces cantando al unísono.
Y así, entre clásicos, invitados históricos, mariachi y uno que otro corazón flechado, Bronco volvió a demostrar que cuando juega de local, la fiesta se pone seria.
Porque podrán pasar los años, cambiar las modas y llegar nuevas generaciones, pero cuando suena Bronco en Monterrey… ¡que no quede huella, que no quede huella… de esta noche!






