Redacción: Abraham Chávez
La noche del 7 de octubre, Of Monsters and Men regresó a México para convertir el Showcenter Complex en un punto de encuentro entre la nostalgia, la energía del indie folk y las nuevas historias que acompañan a la banda islandesa. Como parte de su The Mouse Parade Tour, el grupo presentó un recorrido musical que equilibró su material más reciente con algunas de las canciones que marcaron su trayectoria.
El concierto abrió con “Television Love” y “Dream Team”, preparando el terreno para una velada en la que las nuevas composiciones convivieron con temas emblemáticos como “King and Lionheart”. A lo largo del repertorio, “Tuna in a Can”, “Kamikaze”, “Wild Roses” y “Styrofoam Cathedral” mostraron distintas facetas del universo sonoro de la agrupación, mientras que “Alligator” aportó una dosis adicional de intensidad.
La presentación continuó con “The Actor”, “The Block” y “Mouse Parade”, antes de dar paso a uno de los momentos más especiales de la noche: “Dirty Paws”. La canción, convertida en una de las piezas más reconocibles de su catálogo, recordó la capacidad del grupo para construir paisajes sonoros que parecen sacados de un cuento. Más adelante, “Crystals”, “Ordinary Creature” y “Little Talks” mantuvieron viva esa conexión entre sus distintas etapas musicales, con una mezcla de sensibilidad, dinamismo y estribillos memorables.
Sin embargo, uno de los instantes más significativos llegó durante el encore. Antes de interpretar “Mountain Sound”, Nanna comentó que hacía mucho tiempo que no tocaban la canción en vivo, pero que las montañas de Monterrey los habían inspirado a incluirla en el repertorio. El gesto convirtió la interpretación en algo más que una referencia a sus primeros años: fue un guiño especial a la ciudad y a su particular paisaje montañoso, una conexión espontánea entre la identidad de la banda y el lugar que los recibía.
La noche concluyó con “Fruit Bat”, cerrando un repertorio de 19 canciones que atravesó distintas etapas de Of Monsters and Men sin perder de vista el presente.
En el marco de The Mouse Parade Tour, la banda ofrecióen Monterrey un encuentro entre pasado y presente, donde las nuevas canciones encontraron su espacio junto a los clásicos. Y si algo hizo especial esta visita fuecomprobar que, incluso después de tantos años, unacanción puede recuperar su lugar en el escenario gracias a la inspiración de una ciudad y sus montañas.






