Por: Elena Aranda
MONTERREY, N.L.— Hay regresos que se convierten en conciertos y otros que terminan siendo noches para guardar en el corazón. Así fue la presentación de Yolanda del Río, quien después de aproximadamente 40 años sin pisar un escenario regiomontano volvió a Monterrey para encontrarse con un público que le respondió con un contundente sold out, aplausos y una ovación de pie.
La intérprete de música ranchera demostró que el tiempo no ha borrado la fuerza de su voz ni el cariño que el público le tiene. Con una interpretación llena de sentimiento, recorrió algunos de los temas más representativos de su trayectoria y protagonizó una velada en la que la nostalgia se mezcló con nuevas generaciones que también conocen y cantan sus canciones.
Desde el escenario, Yolanda se mostró sorprendida y emocionada al descubrir que entre los asistentes había mujeres de distintas edades, desde adultas mayores hasta jovencitas que coreaban sus temas.
«¡También se la saben!», expresó con alegría al reconocer la respuesta de sus seguidores.
LOS APLAUSOS, EL MEJOR ALIMENTO DEL ARTISTA
Visiblemente feliz por la recepción del público, Yolanda compartió una frase que resumió el significado de aquella noche:
«Los aplausos son el alimento del artista y hoy me han dado un gran banquete».
Y vaya que el público cumplió. Entre ovaciones, coros y muestras de cariño, la cantante recordó sus inicios en la música y las experiencias que marcaron su trayectoria, incluyendo sus encuentros profesionales con grandes figuras como José José y Juan Gabriel.
El repertorio incluyó canciones como Se me olvidó otra vez, Caray, Qué tristeza, Disculpe usted y Mi religión gitana, además de Saliendo de misa y El corrido de Monterrey, tema que tuvo un significado especial para los asistentes.
Uno de los momentos más esperados llegó con Volver, volver, que interpretó a dueto con su cuñado José Luis Ayala, integrante de Los Humildes, provocando una respuesta entusiasta entre los presentes.
LOS HUMILDES Y EL MARIACHI: UNA SORPRESA PARA EL PÚBLICO
La noche también tuvo invitados especiales. Yolanda del Río recibió en el escenario a Los Humildes, quienes se sumaron a esta celebración musical con temas como Besos y copas y Disculpe usted.
La combinación de sus interpretaciones con el acompañamiento del mariachi aportó un toque todavía más especial a la velada.
Mientras la agrupación interpretaba su repertorio, Yolanda aprovechó uno de los momentos para realizar un cambio de vestuario y continuar con el espectáculo.
Pero las sorpresas no terminaron ahí. En uno de los instantes más personales de la presentación, la cantante invitó a su propio esposo a subir al escenario para tocar la batería junto a Los Humildes, protagonizando una escena familiar que fue recibida con entusiasmo por el público.
YOLANDA DEL RÍO LEVANTA LA VOZ POR LAS MUJERES
Más allá de la nostalgia y las canciones que han acompañado distintas generaciones, la intérprete aprovechó su presentación en Monterrey para estrenar un tema dedicado a las mujeres que viven situaciones de violencia.
Antes de interpretarlo, compartió cómo surgió la idea. Recordó que una mujer le había pedido cantar sobre el maltrato femenino, no solamente el físico, sino también el psicológico.
Días después, una noticia que vio en televisión terminó de impulsarla a solicitar la composición de una canción que abordara esta problemática.
Para esta primera interpretación en Monterrey estuvo acompañada por la vocalista del mariachi, en un momento que dio un giro emotivo y reflexivo al espectáculo.
«LA HIJA DE NADIE»: EL MOMENTO QUE TODOS ESPERABAN
Si hay una canción que forma parte de la identidad musical de Yolanda del Río es La hija de nadie, y por supuesto no podía faltar en esta presentación.
Su interpretación se convirtió en uno de los momentos más especiales de la noche, con un público que acompañó cada verso y respondió con una ovación.
La cantante también compartió algunos aspectos de su vida personal, entre ellos sus más de 40 años radicando en Estados Unidos, el amor por sus hijas y el cariño que siente por sus cuatro nietas.
Al acercarse el final, la emoción terminó por apoderarse del escenario. Yolanda agradeció repetidamente las muestras de cariño y, conmovida, expresó:
«Gracias por esta noche, les agradezco por esta noche tan hermosa. Gracias, mis amores, por ese cariño. Este es el recuerdo tan hermoso que me llevo de mi Monterrey. Muchísimas gracias. Perdonen a esta chillona».
Sus palabras fueron acompañadas por el público de pie, que le respondió con aplausos y muestras de afecto.
La intérprete, visiblemente emocionada, se despidió con la promesa de regresar el próximo año.
CUATRO DÉCADAS DESPUÉS, MONTERREY LE DEMOSTRÓ QUE NO LA HA OLVIDADO
El regreso de Yolanda del Río dejó algo más que un sold out: fue un encuentro entre generaciones, una celebración de la música ranchera y una muestra de que las canciones que llegan al corazón pueden permanecer vigentes durante décadas.
Entre mariachi, invitados especiales, recuerdos, mensajes sociales y una voz que sigue despertando emociones, la cantante se llevó de Monterrey una noche que difícilmente olvidará.
Porque si algo quedó claro es que las leyendas no necesitan demostrar cuántos años llevan en los escenarios: basta con escuchar cómo las recibe su público.
Y esa noche, Monterrey le dio a Yolanda del Río el banquete de aplausos que tanto agradeció.






