Hay películas que llegan para entretenernos y otras que, sin hacer demasiado ruido, intentan dejarnos una pregunta en la cabeza. Klara y el Sol pertenece a la segunda categoría: una historia que utiliza la inteligencia artificial como punto de partida para hablar de algo mucho más complejo: la soledad, el amor, la pérdida y nuestra necesidad de sentirnos importantes para alguien.

Dirigida por Taika Waititi (Jojo Rabbit, Thor: Ragnarok) y basada en la novela homónima del escritor Kazuo Ishiguro, ganador del Premio Nobel de Literatura, la cinta nos presenta a Klara (Jenna Ortega), una Amiga Artificial diseñada para acompañar a los adolescentes y combatir la soledad.

Desde el escaparate de una tienda, Klara observa el mundo con una curiosidad casi infantil. Su mayor deseo es ser elegida y encontrar un hogar donde pueda cumplir su propósito. Ese momento llega cuando Josie (Mia Tharia), una adolescente con problemas de salud, decide llevarla a casa.

Lo que parece una sencilla relación entre una joven y su acompañante tecnológica pronto se transforma en una historia de vínculos familiares, secretos y emociones que no siempre encuentran la manera de expresarse.

Una máquina que quiere entender a los humanos

Uno de los elementos más interesantes de la película es la manera en que Klara descubre el mundo. Su mirada inocente contrasta con las preocupaciones, los silencios y las decisiones de los seres humanos que la rodean.

Mientras ella intenta comprender cada gesto y encontrar explicaciones para lo que sucede, los propios personajes parecen tener dificultades para entenderse entre sí.

Y ahí está uno de los puntos más atractivos de la historia: Klara no necesita experimentar las emociones de la misma manera que nosotros para reconocer que alguien sufre, necesita compañía o tiene miedo de perder a quien ama.

Jenna Ortega carga con buena parte del peso emocional de la película. Su interpretación consigue transmitir esa mezcla de ingenuidad, curiosidad y lealtad que define al personaje. No se trata simplemente de interpretar a una robot, sino de construir a alguien que está aprendiendo qué significa formar parte de una familia.

Mia Tharia aporta el contrapunto desde Josie, mientras Amy Adams interpreta a una madre marcada por decisiones difíciles y heridas que todavía no terminan de cerrar. Natasha Lyonne y Steve Buscemi completan un reparto que aporta personalidad a este universo.

Una historia bonita, aunque no siempre encuentra el equilibrio

Visualmente, Klara y el Sol apuesta por una estética luminosa, con escenarios que contrastan con el trasfondo de un futuro distópico. La película no busca construir un universo tecnológico oscuro y lleno de máquinas amenazantes; prefiere presentarnos un mundo donde la tecnología ya forma parte de la vida cotidiana y donde los conflictos más difíciles siguen siendo profundamente humanos.

Sin embargo, no todo termina de funcionar.

El cambio constante entre momentos de humor, fantasía y drama provoca que algunas situaciones pierdan fuerza. Hay temas que merecían mayor profundidad, especialmente las implicaciones de la inteligencia artificial, el valor de la vida y los límites de aquello que podemos considerar humano.

La historia también parece tener prisa por resolver conflictos que necesitaban más espacio para desarrollarse. Por momentos, la emoción se siente demasiado dirigida y algunas reflexiones quedan apenas esbozadas.

Esto puede resultar especialmente evidente para quienes conocen la novela de Ishiguro, cuya profundidad filosófica y melancolía son difíciles de trasladar a la pantalla.

¿Vale la pena verla?

Sí, especialmente si disfrutas las historias que mezclan ciencia ficción con drama emocional y no necesitas que todo se resuelva con explosiones, persecuciones o grandes efectos especiales.

Klara y el Sol no es la película más redonda de Taika Waititi ni consigue desarrollar todas las posibilidades de su interesante premisa. No obstante, tiene una protagonista entrañable y una historia que encuentra sus mejores momentos cuando deja de intentar explicar demasiado y permite que sus personajes simplemente se relacionen.

Al final, la película nos deja una reflexión que va más allá de los avances tecnológicos: vivimos rodeados de herramientas capaces de conectarnos, comunicarnos e incluso simular emociones, pero eso no garantiza que sepamos acompañarnos de verdad.

Quizá lo más inquietante no sea imaginar un futuro donde las máquinas aprendan a sentir, sino reconocer que, en ocasiones, los seres humanos olvidamos hacerlo.

Veredicto Así Soy TV: Una propuesta sensible, visualmente atractiva y con una buena interpretación de Jenna Ortega, aunque con algunos tropiezos narrativos. No es imprescindible, pero sí puede abrir una conversación interesante al salir del cine.

Ficha técnica:

  • Título: Klara y el Sol (Klara and the Sun).
  • Dirección: Taika Waititi.
  • Reparto: Jenna Ortega, Mia Tharia, Amy Adams, Natasha Lyonne y Steve Buscemi.
  • Género: Ciencia ficción y drama.
  • Duración: 116 minutos.
  • Estreno en México: 5 de noviembre de 2026.

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