MONTERREY, N.L.— Hay canciones que no necesitan presentación porque basta escuchar sus primeros acordes para despertar recuerdos, emociones y hasta uno que otro corazón roto. Así lo confirmó Intocable la noche del 7 de noviembre, al regresar a la Sultana del Norte para ofrecer un concierto ante aproximadamente 15 mil personas en el Estadio Borregos.

En punto de las 21:51 horas, Ricky Muñoz y compañía aparecieron en el escenario para comenzar una velada que recorrió distintas etapas de su trayectoria musical, con una mezcla de nostalgia, romanticismo y ese sonido norteño que ha acompañado a varias generaciones.

“Siempre es un gusto verlos, se escuchan y se ven increíbles. Gracias por acompañarnos”, fueron algunas de las primeras palabras de Ricky Muñoz, quien también recordó que, después de más de 30 años de carrera, han aprendido que lo mejor es dejar que la música hable por sí sola: menos plática y más canciones.

Los primeros temas en sonar fueron “Aire”, “Si te duele, que te duela” y “Amor maldito”, preparando el ambiente para una noche en la que el público tendría oportunidad de cantar buena parte de sus grandes éxitos.

¡LA MÚSICA NO TIENE BARRERAS!

Uno de los momentos más significativos de la noche fue la inclusión de una intérprete de Lengua de Señas Mexicana (LSM), quien acompañó el concierto para acercar cada canción a las personas sordas.

La interpretación se proyectó en las pantallas durante los temas, permitiendo que las letras, emociones y sentimientos también pudieran disfrutarse a través de las manos.

Un gesto que convirtió el espectáculo en una experiencia más accesible y recordó que la música no tiene una sola forma de vivirse: se escucha, se siente y también se expresa.

ENTRE EL ROMANTICISMO Y LA NOSTALGIA

Antes de interpretar “Déjame amar”, Ricky Muñoz compartió unas palabras con el público, asegurando que consideraba aquella canción perfecta para la noche en Monterrey por ser romántica e intensa. Incluso expresó su deseo de que algún día todos pudieran enamorarse de una manera tan profunda como lo describe su letra.

Y si de algo sabe Intocable es de ponerle música al amor, al desamor y a esas historias que todavía duelen. “Eres mi droga”, “Es tan bello”, “Bastó” y “Eso duele” estuvieron entre los temas que hicieron cantar a los asistentes.

La velada también incluyó canciones como “Alguien te va a hacer llorar”, “Tu adiós no mata”, “Contigo” y “Te amo para siempre”, en un recorrido que mantuvo presente la esencia romántica de la agrupación.

UNA PRODUCCIÓN A LA ALTURA DEL ESTADIO

El espectáculo estuvo acompañado por una producción que combinó fuego, láseres y un despliegue de luces distribuido en varios arcos, creando un efecto visual de túnel sobre el escenario.

Una pantalla central y dos laterales complementaron la propuesta, ofreciendo distintos ángulos de la presentación y acompañando cada momento musical.

Aunque hubo pausas entre algunas canciones que permitieron al público tomar aire, también se escucharon algunas rechiflas de asistentes que pedían mayor agilidad para continuar con el repertorio.

LLEGA LA NOSTALGIA RADICAL

“Muchas gracias, Monterrey. Se siente increíble la vibra y la energía”, expresó Muñoz antes de introducir uno de los momentos especiales de la noche.

El vocalista habló de la nostalgia y presentó una canción que, según explicó, había sido lanzada apenas el 25 de septiembre y formará parte de su próximo álbum, titulado Nostalgia Radical.

También compartió una reflexión sobre el significado de lo radical: ser honestos y expresar lo que realmente sentimos, especialmente en una época en la que las redes sociales pueden llevarnos a mostrar una versión distinta de nosotros mismos para agradar a los demás.

Con ese mensaje dio paso a “Cuando se haga de noche”, llevando al público hacia esta nueva etapa musical de Intocable.

El repertorio continuó con temas como “Fuertemente”, “Cómo te atreves”, “Te perdono”, “Es mejor decir adiós”, “Obsesión”, “Me gusta mi vida”, “Y todo para qué”, “Coqueta”, “Fuerte no soy” y “Sueña”.

Para cerrar la velada, la agrupación eligió “Enséñame a olvidarte” y “Soñador eterno”, dejando a los miles de asistentes con la nostalgia a flor de piel.

Intocable volvió a demostrar que sus canciones siguen conectando con distintas generaciones. Y esta vez, además de regalar una noche de recuerdos a Monterrey, abrió un espacio para que más personas pudieran formar parte de la experiencia.

Porque cuando la música logra unirnos, no existen barreras.

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