Redacción: Elena Aranda
Hay conciertos que se disfrutan y otros que se viven. Lo que ocurrió la noche del 29 de mayo en el Foro Corona de Monterrey pertenece definitivamente a la segunda categoría.
Nunca Jamás regresó a la Sultana del Norte para demostrar por qué su propuesta de “Rock Agropecuario” sigue ganando terreno en la escena nacional. Desde el primer acorde quedó claro que no sería una noche cualquiera. El recinto se transformó en una auténtica celebración donde el rock, las raíces norteñas y la conexión con el público se fusionaron de manera natural.
La experiencia comenzó incluso antes de que sonara cada canción. Las pantallas del escenario proyectaban las animaciones de una rana, un cuervo y un zorro, personajes que funcionaban como guías de este universo sonoro creado por la agrupación. Estas intervenciones visuales no solo servían como transición entre canciones, sino que aumentaban la expectativa y preparaban al público para cada nueva descarga musical.
Al frente de la banda, Omar Sáenz comandó la velada con su característica presencia escénica y su potente interpretación vocal, mientras César Bernal convirtió la batería en una auténtica máquina de energía que mantuvo al público en constante movimiento.
Sin embargo, uno de los músicos que más ovaciones recibió durante la noche fue Pedro Verdugo. El bajista ofreció una actuación intensa y llena de personalidad, confirmando la química que existe entre los tres integrantes sobre el escenario.
Más allá de la música, la agrupación protagonizó uno de los momentos más emotivos de la noche al reconocer públicamente a Ana Pau, presidenta de su club de fans. Los músicos notaron que se encontraba ubicada en la primera fila del segundo nivel y, tras interactuar con ella, decidieron invitarla a disfrutar el resto del concierto desde una ubicación preferencial frente al escenario.
El gesto fue recibido con aplausos y muestras de cariño por parte de los asistentes, quienes reconocieron la humildad y gratitud de una banda que no olvida a quienes han acompañado su camino desde el inicio.
La versatilidad musical también fue una de las grandes protagonistas del concierto. Nunca Jamás saltó con naturalidad entre distintos sonidos, demostrando que el rock y la música norteña pueden convivir perfectamente cuando existe autenticidad y talento para ejecutarlos.
El repertorio incluyó algunos de los temas más celebrados de su trayectoria como “Tacones Altos”, “Cinco Noches”, “La Vida Que Deseaste”, “Extranjero en Mi País”, “Mentirosa y Cabrona” y “Demasiado Mexicano”, canciones que fueron coreadas de principio a fin por un público entregado.
Para el cierre reservaron uno de los himnos más representativos de su catálogo: “Venimos del Desierto”. La interpretación provocó una explosión de energía en el Foro Corona y dejó claro que nadie quería que la noche terminara.
Sin embargo, las luces del recinto se encendieron y el inevitable final llegó. Los asistentes abandonaron el lugar con los celulares repletos de videos, la voz desgastada de tanto cantar y la satisfacción de haber sido parte de una noche donde la música, la amistad y la cercanía entre artistas y público fueron los verdaderos protagonistas.
Nunca Jamás no solo ofreció un concierto en Monterrey. Entregó una experiencia que confirmó que el Rock Agropecuario tiene identidad propia, corazón norteño y una comunidad de seguidores que sigue creciendo concierto tras concierto






