Redacción: Elena Aranda
Mientras Monterrey vibraba con la emoción de la Gran Final del Mundial y miles de personas se repartían entre el fútbol y los conciertos del fin de semana, Animex 2026 escribió su propia historia en Cintermex, demostrando que la pasión por el anime, el cine, los videojuegos y la cultura pop tiene un lugar bien ganado en la ciudad.
Lejos de intimidarse por una de las agendas de entretenimiento más competidas del año, la convención ofreció una experiencia cercana, dinámica y llena de momentos que difícilmente olvidarán quienes decidieron cruzar sus puertas.
Desde el mediodía y hasta entrada la tarde, los pasillos de Cintermex se llenaron de familias, coleccionistas, cosplayers y fanáticos que encontraron mucho más que un evento: descubrieron un espacio donde compartir su pasión con personas que hablan el mismo idioma, el de la cultura geek.
Uno de los grandes aciertos de esta edición fue, sin duda, la calidad de sus invitados. Los actores internacionales dejaron de lado cualquier protocolo para convivir con el público, responder preguntas, tomarse fotografías y regalar instantes espontáneos que hicieron sentir a los asistentes parte del espectáculo.
Sin embargo, si hubo un grupo que se robó los aplausos una y otra vez, fue el de los actores de doblaje. Su capacidad para cambiar de voz en cuestión de segundos, interpretar a decenas de personajes y recrear escenas icónicas en vivo provocó ovaciones constantes y recordó por qué el doblaje mexicano sigue siendo uno de los más reconocidos del mundo.
Pero Animex también conquistó fuera de los escenarios.
Los pasillos comerciales fueron una auténtica tentación para cualquier coleccionista. Desde figuras de colección, Funkos, amigurumis tejidos a mano, accesorios, ropa temática, ilustraciones y perfumes inspirados en personajes, hasta una variada oferta gastronómica con comida asiática, bebidas y postres refrescantes que ayudaron a combatir las altas temperaturas de Monterrey.
Como ya es tradición, los cosplayers volvieron a convertirse en protagonistas. Armaduras elaboradas durante meses, maquillajes impecables, efectos especiales y recreaciones sorprendentes hicieron que cada rincón del recinto se transformara en un escenario digno de cualquier universo de anime, videojuegos o cine.
Más allá de la asistencia, Animex dejó claro que continúa evolucionando. La organización mostró avances importantes en logística y atención al público, pero el verdadero valor del evento sigue estando en aquello que no puede medirse con números: la posibilidad de acercar a los artistas con sus seguidores y crear recuerdos que permanecerán mucho después de que las luces del recinto se apaguen.
Porque al final, el éxito de una convención no depende únicamente de cuántas personas cruzan la puerta, sino de la emoción con la que cada visitante regresa a casa. Y en ese aspecto, Animex volvió a cumplir su misión.






