Redacción: Ulises García
La nostalgia tuvo una nueva forma de vestirse y se llamó OCRILÚ.
Kabah conquistó la Arena Ciudad de México con el estreno de un espectáculo que fue mucho más allá de un concierto. Bajo la producción de Hugo Mejuto, la agrupación presentó una propuesta donde la música, la moda, el arte drag y la identidad visual se fusionaron para crear una experiencia única que mantuvo al público cautivado de principio a fin.
Desde el momento en que las luces se apagaron, quedó claro que la noche sería diferente. Lejos de apostar únicamente por los recuerdos noventeros, Kabah construyó un universo escénico donde el vestuario tuvo un papel fundamental.
Fieles al estilo que los convirtió en referentes de toda una generación, los integrantes aparecieron con atuendos llamativos, atrevidos y llenos de personalidad, recuperando esa esencia irreverente que marcó una época y que sigue siendo parte de su ADN artístico.
La propuesta visual encontró un aliado perfecto en el arte drag, uno de los grandes protagonistas de la velada. Sobre el escenario desfilaron figuras reconocidas como Jessica Wild, Lolita Banana, Taiga Brava, Matraka, Leexa Fox y Liza Zan Zuzzi, quienes aportaron color, espectáculo y una poderosa representación artística que enriqueció cada momento del show.
Las coreografías, inspiradas en grandes éxitos interpretados por artistas como María José y Gloria Trevi, elevaron la producción y demostraron que OCRILÚ también es una celebración de la diversidad y la libertad de expresión.
Más allá de la espectacularidad visual, Kabah recordó por qué sigue siendo una de las agrupaciones más sólidas surgidas de la explosión pop de los años noventa. La coordinación vocal, las armonías y las coreografías ejecutadas con precisión fueron una muestra de la disciplina artística que los ha acompañado durante más de tres décadas de trayectoria.
El repertorio estuvo cargado de nostalgia con temas como “Mai Mai”, “La Vida Que Va”, “Vive” y “Te Necesito”, canciones que provocaron que miles de asistentes viajaran en el tiempo y revivieran algunos de los momentos más importantes de su juventud.
Sin embargo, uno de los instantes más inesperados de la noche llegó con la aparición sorpresa de una figura legendaria del entretenimiento mexicano.
Ataviada con un llamativo vestuario rojo, Lyn May irrumpió en el escenario para interpretar “¿Qué le pasa a Lupita?”, desatando una ola de aplausos, gritos y ovaciones entre los asistentes.
La icónica vedette se mostró visiblemente emocionada por el recibimiento del público y aprovechó el momento para agradecer el cariño que ha recibido durante décadas, además de expresar su deseo de continuar vigente sobre los escenarios.
La participación de Lyn May se convirtió rápidamente en uno de los momentos más comentados de la noche y confirmó que OCRILÚ está diseñado para sorprender constantemente al espectador.
Para el cierre, Kabah reservó uno de los himnos más queridos de su catálogo: “La Calle de las Sirenas”. El tema, que este año celebra tres décadas de historia, fue interpretado entre luces, coreografías y una energía desbordante que convirtió la Arena CDMX en una enorme pista de baile.
Más que un espectáculo de nostalgia, OCRILÚ demostró que Kabah continúa encontrando nuevas formas de reinventar su legado. Con una propuesta visual moderna, inclusiva y llena de personalidad, la agrupación confirmó que su historia sigue escribiéndose y que el pop mexicano todavía tiene espacio para sorprender.
La Arena Ciudad de México fue testigo de una noche donde los recuerdos se mezclaron con nuevas expresiones artísticas para dar vida a una experiencia que celebró el pasado, abrazó el presente y dejó abierta la puerta para el futuro






