Redacción: Arturo Roti
Después de años de ausencia, tres nombres que marcaron la música grupera de los ochenta y noventa vuelven a compartir escenario en Nuevo León. Los Rehenes, Mandingo y Grupo Mojado ofrecieron una rueda de prensa para anunciar su presentación conjunta el sábado 8 de agosto en la Arena Monterrey, un show que —según coincidieron los tres— llega cargado más de memoria que de nostalgia.
José Luis Dávila, voz de Mojado, fue el primero en tomar el micrófono y no escondió lo que significa este regreso. Contó que Monterrey fue, literalmente, el taller donde se armó la carrera del grupo: ahí grabaron sus primeros discos, ahí en Multimedios dieron sus primeros pasos, y ahí también aprendieron a perderle el miedo al escenario grande. Confesó que, siendo originarios de Zacatecas, llegar a tocar en Nuevo León se sentía como un examen imposible de pasar: “siempre pensamos que Monterrey era un protector de sus grupos locales, un reto enorme”, recordó. Compartió una anécdota de sus primeras presentaciones especiales en la época de Guadalupe, compartiendo cartel con leyendas del norte, y de cómo el miedo escénico de esa noche se transformó en una de las mejores sorpresas de su carrera cuando el público les pidió “otra, otra, otra” al cerrar el show. De ahí sacó una reflexión que quiso dejar en la rueda de prensa: dijo que las historias no cambian con los años, que solo cambian los rostros y los nombres, pero que el sentimiento de generación en generación —el amor, la distancia, la soledad— sigue siendo el mismo para el público que los escucha.
Mario Esparza, vocalista de Mandingo, tomó la palabra con la franqueza de quien lleva veinte años sin pisar la ciudad donde todo empezó. Admitió sentirse nervioso arriba del templete, algo que dijo no le pasaba tanto en otras épocas. El grupo, contó, arrancó su historia precisamente en Monterrey en 1992, y aunque el trabajo los ha llevado por Estados Unidos y buena parte de Sudamérica, la fecha del 8 de agosto se siente como cerrar un círculo. Recordó también una presentación reciente de la agrupación en la propia Arena Monterrey, en un evento dedicado a las mamás, donde hubo invitados sorpresa en el escenario, y adelantó —sin soltar prenda— que este 8 de agosto también habrá sorpresas para el público.
Junto a él, José Esparza, bajista de la agrupación, habló del peso generacional de su música. Dijo que la música grupera, la que ellos hacen, ha sido protagonista de muchos matrimonios y de muchas historias de amor que empezaron con sus canciones sonando de fondo. Celebró que hoy los acompañan tanto los seguidores originales como públicos jóvenes que se han sumado sin haber vivido la época dorada del grupo en vivo, y dijo sentir respeto por las nuevas generaciones de artistas que están triunfando en el género.
Javier Torres, vocalista y fundador de Los Rehenes, tomó la palabra para hablar tanto de la disciplina detrás del grupo como de su manera de escribir. Habló de la ética de trabajo que ha sostenido a la agrupación desde 1983, cuando debutaron con su primer sencillo, hasta 1989, cuando concluyó el acuerdo con el que arrancaron esa etapa. Insistió en una regla que dice ha mantenido siempre arriba del escenario —nada de grabar, nada de filmar— y habló de mantenerse consciente y sobrio durante las presentaciones como parte de esa misma responsabilidad, aclarando que respeta a quienes hacen su show de otra manera; para él, esa disciplina es una forma de corresponder al público que paga por verlos. La conversación se fue también por un terreno más reflexivo cuando habló sobre las letras y la responsabilidad de quien escribe canciones románticas: defendió que no hace falta recurrir a groserías para hablar de una mujer, apelando al respeto que dijo tener por las mujeres de su propia familia, y afirmó que su forma de escribir siempre ha buscado partir de algo positivo para quien la escucha.
A lo largo de la rueda de prensa hubo también un reconocimiento constante a la prensa y a las radiodifusoras presentes, a quienes los tres grupos agradecieron por acompañar su regreso a la ciudad, así como palabras de gratitud hacia distintos colegas y agrupaciones de la escena regiomontana que, según se mencionó, han colaborado con ellos a lo largo de los años. El evento fue organizado en conjunto con una productora local, y se llevó a cabo poco antes del que uno de los participantes describió como su cumpleaños, lo que le sumó un tono festivo a la presentación.
El denominador común de la tarde fue el mismo: gratitud hacia Monterrey y hacia el público que los ha seguido generación tras generación, y la promesa de un show donde el catálogo de éxitos de los tres grupos se cruce en un mismo escenario, con sorpresas que ninguno quiso adelantar del todo. La cita es el sábado 8 de agosto en la Arena Monterrey.






