Redacción: Julieta Guevara

A diez años de aquel primer encuentro sinfónico que marcó una nueva etapa en su carrera y también a una década de la inauguración del Escenario GNP Seguros en Monterrey, Manuel Mijares volvió a encontrarse con el público regiomontano para protagonizar una noche que estuvo marcada por la nostalgia, los recuerdos y, sobre todo, por una voz que parece no conocer el paso del tiempo.

El llamado “Soldado del Amor” consiguió un sold out y convirtió el recinto en un enorme coro, donde miles de personas cantaron de principio a fin las canciones que han acompañado distintas etapas de sus vidas.

Cobijado por la Orquesta Sinfónica Boreal, Mijares ofreció un espectáculo magistral, con una producción visual que, por momentos, parecía transportar al público una década atrás, hasta el Palacio de Bellas Artes.

Fue poco después de las 9:30 de la noche cuando las luces bajaron y, entre dos enormes pantallas, apareció Mijares después de un intro en el que la propia orquesta recorrió algunos de los grandes éxitos del cantante.

De pie frente a un público que lo esperaba con entusiasmo, Manuel Mijares dio la bienvenida a Monterrey y comenzó la velada con clásicos como “Si Me Enamoro”, “No Se Murió el Amor” y “Corazón Salvaje”.

“Gracias, Monterrey”, expresó Mijares.

El recorrido por los años ochenta continuó con un popurrí. “Poco a Poco”, “Tan Solo”, “Que Nada Nos Separe”, “Me Acordaré de Ti”, “Siempre”, entre otros temas.

Aunque la noche no correspondía a la gira “Entre Amigos”, Mijares demostró que hay amistades musicales que trascienden cualquier concepto de espectáculo.

Y es que el cantante interpretó “Al Final” de Emmanuel, tema lanzado originalmente en 1979.

Los homenajes continuaron.

Mijares también dedicó un espacio al Príncipe de la Canción, José José, recordando aquellos años en los que rindió tributo a uno de sus grandes referentes a través del álbum Honor a quien Honor Merece, lanzado a principios de los años 2000.

Así, la noche no solamente fue un recorrido por la carrera de Mijares, sino también un reconocimiento a las canciones y artistas que ayudaron a construir la música que hoy forma parte de la memoria de todo un país.

Pero el espectáculo todavía tenía más sorpresas.

En uno de los momentos más especiales, Mijares tomó una guitarra eléctrica y, acompañado por otros tres guitarristas y siempre respaldado por la orquesta, interpretó “Sweet Caroline”, de Neil Diamond.

El público respondió de inmediato.

Después llegaron “De Música Ligera”, de Soda Stereo, y “No Voy en Tren”, de Charly García.

Sin embargo, uno de los momentos más esperados llegó cuando sonaron los primeros acordes de “Si Me Tenías”, canción incluida en el álbum Canto por Ti, de 2013.

El tema tiene una historia particular.

En su momento, parte del público y de los medios de comunicación relacionaron su letra con la ruptura matrimonial entre Mijares y Lucero, ocurrida en 2011. La canción habla de un hombre que cuestiona una infidelidad y pregunta por qué alguien buscó fuera de la relación cuando, aparentemente, lo tenía todo.

Durante años, esa interpretación acompañó a la canción.

Aunque con el paso del tiempo Mijares se encargó de desmentir aquella asociación, la historia terminó convirtiéndose incluso en una especie de complicidad entre él y Lucero, quienes han bromeado sobre el tema cada vez que “Si Me Tenías” e incluso cantado juntos.

La recta final del concierto llegó con algunos de los temas que el público estaba esperando desde el primer minuto.

“Soldado del Amor”, “Bella”, “Uno Entre Mil” y, por supuesto, “El Privilegio de Amar”.

Miles de personas cantando al mismo tiempo. Y frente a ellas, un Mijares que parece haber encontrado la fórmula para hacer que sus temas sobrevivan al paso de las décadas.

Porque si algo quedó claro durante esta presentación es que Mijares canta mejor en vivo.

Su voz, esa que se convirtió en una de las más reconocibles desde los años ochenta, continúa firme, potente y limpia.

Fue una noche elegante, emotiva y poderosa.

Una noche en la que Mijares celebró diez años de su historia sinfónica y, al mismo tiempo, se reencontró con una ciudad que le ha demostrado una y otra vez su cariño.

El sold out fue solamente la cifra.

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