Redacción: Gabriela Alvarado
Hay artistas que llenan escenarios y hay otros que, incluso después de partir, siguen llenando corazones.
Eso fue precisamente lo que ocurrió anoche en el Auditorio Luis Elizondo, donde Juan Gabriel volvió a hacerse presente a través de sus canciones con “El Divo Vive”, un espectáculo creado para recordar su legado y conmemorar 15 años de su partida.
Pero aquí no hubo solamente nostalgia.
Hubo fiesta, baile, mariachi, banda y, sobre todo, muchas ganas de cantar.
Con un despliegue de más de 50 bailarines y músicos, el escenario se transformó en una celebración de la música del Divo de Juárez. Y bastaron los primeros acordes para que el público entendiera que aquella noche no había venido únicamente a recordar: había venido a cantar.
Cuando suena Juan Gabriel, todos tienen una historia
Desde “Querida” hasta “Noa Noa”, el repertorio fue prácticamente un desfile de canciones que forman parte de la memoria colectiva de México.
“Amor eterno”, “Abrázame muy fuerte”, “Hasta que te conocí”, “Ya lo sé que tú te vas”, “Así fue”, “Costumbres”, “Se me olvidó otra vez” y “La diferencia” fueron algunas de las piezas que hicieron vibrar al público.
Y aquí ocurrió algo muy bonito.
No importaba la edad.
Abuelos, papás, jóvenes y niños compartieron el mismo espacio cantando las mismas canciones. Para algunos, era regresar a los recuerdos de su juventud; para otros, descubrir las canciones que crecieron escuchando en casa.
Porque Juan Gabriel tiene esa particularidad: sus canciones no pertenecen a una sola generación.
“Amor eterno” y ese momento que aprieta el corazón
Si hubo una canción capaz de detener por unos minutos la fiesta para darle paso a la emoción, fue “Amor eterno”.
Las voces del público se mezclaron con las de los intérpretes y el Auditorio Luis Elizondo se convirtió en un enorme coro.
Cada persona seguramente tenía una historia diferente detrás de esa canción.
Una madre, un padre, un abuelo, un amigo, alguien que ya no está…
Y quizá por eso Juan Gabriel sigue siendo tan vigente: porque consiguió ponerle música a sentimientos que todos, de una u otra manera, hemos experimentado.
Una fiesta para toda la familia
“El Divo Vive” no quiso quedarse en el terreno de la melancolía.
El mariachi y la banda pusieron el ambiente para que la noche se convirtiera en una auténtica fiesta mexicana.
Y sí, había que bailar.
Porque si algo dejó Juan Gabriel como legado es precisamente esa capacidad de pasar del llanto al baile en cuestión de segundos.
Una canción puede romperte el corazón y la siguiente hacerte querer salir a bailar como si no hubiera mañana.
Juan Gabriel no se fue del todo
Juan Gabriel murió en 2016, pero basta escuchar cualquiera de sus canciones para entender que hay artistas cuya obra se niega a desaparecer.
Sus temas siguen sonando en fiestas, reuniones familiares, serenatas, karaokes y momentos de soledad.
Y ahora también en homenajes como este.
“El Divo Vive” consiguió que Monterrey no solamente recordara a Juan Gabriel, sino que lo volviera a vivir a través de su música.
Porque quizá esa sea la mejor manera de mantener vivo a un artista: seguir cantándolo.
Y anoche quedó demostrado que el público regiomontano todavía tiene muchas canciones del Divo guardadas en el corazón.
Como diría el propio Juan Gabriel: “Lo que se ve no se juzga”.
Y lo que se canta… definitivamente no se olvida






